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AMAR EL BALÓN
SOBRE TODAS
LAS COSAS
QUIQUE SETIÉN
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EN LOS MÁS DE VEINTE AÑOS QUE QUIQUE SETIÉN JUGÓ AL FÚTBOL NUNCA PENSÓ EN DIRIGIR UN EQUIPO. HOY POR HOY, EL ENTRENADOR SANTANDERINO ES UNO DE LOS TÉCNICOS MÁS RESPETADOS Y CODICIADOS DE ESPAÑA. SU ESTILO RECUERDA AL DE JOHAN CRUYFF, PERO FUE LUIS ARAGONÉS EL QUE LE ENSEÑÓ A SER COMPETITIVO. QUIQUE HABLA CON FIRMEZA, LA MISMA QUE MUESTRA PARA DEFENDER SU CONCEPCIÓN DE UN DEPORTE MÁS PREOCUPADO EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS POR GENERAR INGRESOS QUE POR LEVANTAR A LOS AFICIONADOS DE SUS ASIENTOS. A SUS EQUIPOS SE LE PUEDEN REPROCHAR CIERTAS COSAS, PERO EN NINGÚN CASO QUE SE OLVIDEN DE UN AXIOMA COMÚN: "SI TIENES EL BALÓN, EL RIVAL NO PODRÁ HACERTE GOL".
 
 
Daniel DOMÍNGUEZ
 

   
 
 
 
Quique Setién recibe a Revista Rondo después de una sesión de entrenamiento, durante uno de esos interminables parones del campeonato liguero por compromisos internacionales. El ambiente es relajado y se percibe. Se escuchan más las risas de los jugadores que los gritos del segundo entrenador, Éder Sarabia, junto al que Quique ha diseñado este Real Betis Balompié. El cántabro alarga el partidillo final lo suficiente para que dudemos si la entrevista es o no en ese día. Una vez finalizado, llega sonriente hasta una de las esquinas de los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva Luis del Sol, en Los Bermejales. Tras las oportunas presentaciones, es él quién nos hace la primera pregunta, "¿habéis jugado al fútbol?". Contestar afirmativamente sería faltar al respeto a los profesionales, así que será mejor hablar sobre cómo han ido los ejercicios. Cuestionado sobre si se entrena de la misma forma como se juega, el técnico responde: "El nivel de intensidad en los partidos requiere que te pongas a la altura entrenando, te tienes que equiparar al resto. Yo no creo que corramos más que los demás, no es una cuestión de correr, sino de hacerlo bien".

  

DANIEL DOMÍNGUEZ: ¿Contra qué estilo de juego sufren más tus equipos?
QUIQUE SETIÉN:
 La realidad es que parece que siempre tenemos que estar justificándonos y que cuando pierdes siempre hay que poner en cuestión el estilo. Y con todos los estilos se gana y se pierde. Es verdad que nosotros jugando como jugamos es normal que también perdamos, no somos tan buenos como para ganar todos los partidos. Pero nos vale, creemos que nos da más cosas que si jugáramos de otra manera. Es nuestra manera de ver el fútbol y no creo que haya que justificarse en cada derrota ni en cada situación en la que parece que el equipo no da esos síntomas de autoridad que ha dado en otros partidos. En el fútbol tú no lo puedes controlar todo. Al mismo equipo que se dedica a defender también le van a provocar situaciones de gol y siempre están expuestos a encajar, y nosotros exactamente igual. Aunque uno elija una cosa u otra, ganar o perder a veces depende de detalles mínimos que nada tienen que ver con el estilo.
 
 
 
 



 
 
D.D.: Tu estilo bebe mucho de la escuela holandesa: Rinus Michels, el FC Barcelona de Johan Cruyff, la selección de la década de los 70... ¿Cuál es tu aporte a ese estilo?
Q.S.: Creo que todo ha ido evolucionando. Es verdad que lo que yo contemplo es la filosofía de ese tipo de fútbol. Siempre para mí es mejor tener el balón a correr detrás de él. Procuro que mis jugadores entiendan que lo más importante es darle el balón a un compañero, que no hay que rifarlo, que puedes jugar un pase hacia delante con cierto riesgo pero tiene que tener sentido. Si no, hay que decidir si es mejor jugar el balón hacia otro lado antes que mandarlo a una zona en la que no tiene salida. Estas situaciones son muy importantes que mis futbolistas las entiendan. Esta es una filosofía, tener el balón, porque a mí nunca me gustó correr detrás.
 
Enrique Setién Solar (Santander, 1958) tuvo el privilegio de encontrar pronto su vocación. "Mis inicios siempre estuvieron alrededor del balón", recuerda, "desde pequeño me hice futbolista porque me gustaba el balón, porque disfrutaba con él". Con 14 años ingresó en el histórico Club Atlético Perines
, fundado en 1945 y reconocido con posterioridad como una de las canteras más prolíficas de fútbol en Cantabria. Por aquel entonces ya había empezado a trabajar como ayudante en una oficina del Colegio de Farmacéuticos de Santander, "donde trabajaba desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde, con una hora para comer, y luego me iba a entrenar". Así estuvo cuatro años, hasta que el Real Racing Club de Santander quiso incorporarlo a su sección de juveniles: "Cuando te dicen de salir del trabajo para convertirte en profesional y entrenar con los mismos que has estado viendo el domingo anterior en El Sardinero... es un cambio radical en tu vida. Empiezas a forjarte ilusiones y te creas expectativas. Todo fue muy bonito".
 

 
La irrupción en Primera División
 
Los comienzos de Quique en el Racing fueron tan fulgurantes como ilusionantes, "muy agradables porque al final acabas haciendo y viviendo de lo que más te gusta". En su primer año en el club demostró que estaba preparado para dar el salto a la élite. El 2 de octubre de 1977, cuando aún tenía 19 años, debutó en Primera División de la mano de Nando Yosu. Su estreno se produjo precisamente contra el equipo al que hoy dirige, el Real Betis Balompié, sustituyendo a Sergio Lloret en el descanso de un partido que terminaría en empate a uno. Aquella temporada (1977/78) disputó un total de 23 partidos
, asentándose poco a poco en el once titular y marcando dos tantos, en la goleada al RCD Espanyol (4-0) y en la victoria ante el Athletic Club (1-0). Junto a otros jóvenes como Marcos Alonso o Juan Carlos Arteche, Setién contribuyó en gran medida a que el Racing salvase la categoría un año más. El equipo reaccionó en el último tramo de liga consiguiendo 6 victorias en las últimas 10 jornadas y terminaron salvando la categoría. En el curso 1978/79 se terminó consumando el descenso a Segunda División y comenzaron a formarse nubes más oscuras sobre las playas del Sardinero.
 

A finales de la década de los 80, el Racing de Santander se vio envuelto en una crisis institucional y económica que amenazaba seriamente el futuro de la entidad. La única nota positiva la puso un grupo de canteranos que se fue consolidando como la columna vertebral del equipo, formada principalmente por nombres como Sañudo, Villita, Mantilla, Preciado, Chiri, Piru y Quique. La llegada de Manuel Fernández Mora 'Moruca' al banquillo racinguista en la temporada 1980/81 cambió los ánimos del equipo. Moruca se dio cuenta de que el fútbol de Setién mejoraba notablemente conforme más contacto tenía con el balón, por lo que decidió retrasar un poco su posición. El cambio supuso un acierto: Quique generó más juego para su equipo y sus incorporaciones ofensivas desde segunda línea se volvieron más imprevisibles, incrementando sus cifras goleadoras hasta alcanzar los 10 goles a final de campaña. La solidez del bloque de los canteranos y el gran rendimiento que ofrecieron el veterano Alfonso Alarcón, el argentino Juan Carlos Verón y el paraguayo Raúl Amarilla fueron claves en el regreso de los cántabros a Primera División el 24 de mayo de 1981.
 
 
 
 

 
     
 
En su vuelta a la élite, el Racing gozó de una cierta tranquilidad que se terminaría esfumando al año siguiente. En 1982, Setién se perdió toda la temporada debido a dos lesiones –rotura de menisco y ligamentos y fractura de tibia y peroné– que le obligaron a pasar por el quirófano. Sin su estrella, los montañeses no lograron la permanencia y consumaron su segundo descenso en tres años. Sin embargo, este periplo duraría solo unos meses. José María Maguregui, que ya había entrenado y ascendido al equipo anteriormente, diseñó una plantilla competitiva que ya tenía de nuevo a Quique entre sus filas. Con 22 años y ostentando galones de capitán, era el engranaje necesario para que la maquinaria funcionase. Tardaría un tiempo en coger ritmo después de estar un año entre algodones, pero volvió para ser el pichichi del equipo gracias a sus 11 goles. De esta forma, los santanderinos confirmaron su ascenso a Primera División cuando aún quedaban cinco jornadas por disputarse.
 
 
D.D.: En el Racing sufriste dos descensos siendo aún muy joven, el primero en la temporada 1978/79 y el segundo en la 1982/83. ¿Cómo te marcaron?
Q.S.:
A mí lo que me marcaron de verdad fueron las lesiones. Los descensos eran siempre una opción para el Racing. A nadie le gusta sufrir un descenso, pero de la misma forma que tuvimos descensos, también tuvimos ascensos. Este era el destino del Racing en aquella época. No podíamos aspirar a más cosas, era nuestra realidad. A mí lo que me gustaba era jugar y me daba igual jugar en Primera o en Segunda. Con el fútbol he disfrutado exactamente lo mismo jugando con los amigos que jugando en el Santiago Bernabéu o en el Camp Nou. Para mí no hay diferencia. Igual que ahora. Yo me meto aquí en un rondo a jugar con los jugadores y disfruto como si fuera uno más. Esto es lo que a mí me atrae del fútbol realmente, el juego en sí mismo, el balón, todo lo que es el fútbol en sí como yo lo entiendo. No el entorno ni todo lo demás. Yo me centro en el juego que es lo que me gusta de verdad.
 
D.D.: ¿De qué forma te influyeron aquellas lesiones?
Q.S.:
Hay una época en la que llevaba una progresión buena y estuve prácticamente veinte meses sin jugar, con una interrupción pequeña entre una lesión y otra. Estuve a punto de tener que dejar el fútbol, y aquellos sí que fueron momentos realmente duros y difíciles porque no existían los medios que existen ahora. Las perspectivas para superar unas lesiones como las que tuve no eran muy estimulantes, pero al final conseguí salir adelante. Esas cosas te van fortaleciendo tu carácter. Sobre todo pensando en la capacidad que adquieres para superar dificultades y para saber que nada dura siempre, y que de la misma manera que anteriormente había disfrutado mucho, en ese momento me había frustrado mucho, pero que todo cambia. Todo son procesos, con sus ciclos, y hay que aceptarlo todo como viene.
 
La temporada 1984/85 sirvió, entre otras cosas, para que Quique Setién se encumbrase como uno de los mejores futbolistas españoles del momento. Especial mención merece la décima jornada de liga, en la que el Racing pulverizó a uno de los conjuntos revelación de aquel año como era CA Osasuna (5-0). Aquel día, Quique logró apuntarse hasta 4 goles, 3 de ellos en los primeros 20 minutos de encuentro. Los santanderinos pusieron la guinda a su buena campaña en el último partido, recibiendo en los Campos de Sport de El Sardinero a un FC Barcelona que se presentaba proclamado ya como campeón liguero. Los locales realizaron una gran actuación con Setién eclipsando a los MigueliJulio AlbertoAlexankoVíctor Muñoz o 'Lobo' Carrasco. El empate final (0-0) impidió a los azulgranas batir el récord de puntuación de la competición. El gran estado de forma del centrocampista cántabro llamó la atención de los equipos más punteros del país. Finalmente se decantó por el Club Atlético de Madrid que entrenaba en su segunda etapa Luis Aragonés. 'El Sabio' influiría especialmente en su carrera, al igual que en la de tantos otros.
 
 
 
 

 
     
 
Supercopa de España, finales y México 1986
 
La trayectoria de Setién en el Atlético de Madrid comenzó de manera brillante. Primero fue decisivo en la primera ronda de la Recopa de Europa ante el Celtic FC, marcando en
el Estadio Vicente Calderón y en el Celtic Park (1-1 y 1-2). En la siguiente eliminatoria, ante el Bangor City FC, anotó en el partido disputado en Gales (0-2), pero se perdió el choque de vuelta en Madrid (1-0). Entretanto, logró alzarse con la Supercopa de España, la primera en la historia rojiblanca, tras doblegar al FC Barcelona (3-1 y 1-0). Para redondear el año 1985, el 20 de noviembre debutó con la selección de España en un amistoso ante Austria en el Estadio de La Romareda (0-0). Una mala racha en los primeros meses de 1986 mermó las aspiraciones ligueras de los madrileños, que centraron sus esperanzas en Europa. Después de superar al FC Estrella Roja (0-2 y 1-1) y al FC Bayer 05 Uerdingen (1-0 y 3-2), el Atlético de Madrid se plantó en la final de la Recopa de Europa. Sin embargo, el FC Dinamo de Kiev, liderado por Oleg Blokhin, desmontó el entramado defensivo español y acabó llevándose el trofeo (3-0). Quique acabó el campeonato disputando un total de 39 partidos y marcando 8 goles.
 
 

D.D.: ¿Cómo recuerdas aquellos años en el Atlético de Madrid?
Q.S.:
La primera etapa en con Luis Aragonés fue extraordinaria. Luis consiguió influir mucho en mi personalidad y en mi manera de hacer las cosas. Yo era un jugador que tenía mucha calidad, pero me faltaba esa sangre y ese espíritu competitivo que tienen los jugadores de mucho nivel. Realmente yo había vivido muy cómodo –luego te das cuenta– en Santander, porque allí evidentemente todo el mundo me valoraba mucho porque metía dos goles o porque daba cuatro pases. Pero cuando llegas a un equipo grande, que compite en Europa, en el que todos son muy buenos jugadores y hay una competitividad mucho más fuerte y más intensa, te das cuenta de que solo con eso no te vale. Entonces, afortunadamente tienes un entrenador que te empieza apretar y a exigir y a meterte los dedos en los ojos, y empiezas a ver cómo es la realidad, cómo vas creciendo con el entrenamiento, con el entusiasmo, con ese punto de agresividad que a veces necesitas para competir al más alto nivel. Todo esto me vino muy bien.
 
En las filas rojiblancas Quique Setién se ganó un billete para la Copa Mundial de México de 1986. Se siente orgulloso de haber estado entre los mejores jugadores del país, pero admite su frustración por no haber podido disputar un solo minuto en el torneo: "Entendía, como todos los que no juegan, que tenía que haber jugado. Incluso me consideraba mejor que el que estaba jugando y no entendía por qué no me daban minutos". Ahora que es entrenador sabe que "acceder a la mente de los futbolistas no es fácil en esos momentos porque existe la frustración y normalmente no hay reflexión por parte de ellos". Los técnicos casi siempre eligen darle la titularidad a un jugador por pequeños detalles, "podría jugar uno en lugar de otro porque cada uno te da una cosa. Te puedes equivocar y generalmente te das cuenta después del partido, pero el futbolista siempre piensa que lo va a hacer bien". Quique reconoce que hacer sentir titular a un jugador que es suplente es una de las situaciones más complicadas: "Hay que gestionarla con mucho tacto si no quieres perder a ese futbolista". Además, cree que siempre hay que tratar de decirle la verdad "por muy dura que sea".
 

El segundo año de Quique Setién en el Atlético de Madrid (1986/87) arrancó de manera convulsa. Vicente Miera aguantó como entrenador hasta noviembre y su sucesor, Jesús Martínez Jayo, hasta febrero. Fue entonces cuando volvió Luis Aragonés para enderezar el rumbo de los rojiblancos. El de Hortaleza no solo clasificó al equipo en cuarta posición liguera, sino que también lo llevó a la final de la Copa del Rey ante la Real Sociedad de John Benjamin Toshack. En aquel partido, los donostiarras fueron muy superiores en la primera mitad, aunque los madrileños igualarían las fuerzas y el marcador en la segunda (2-2). Después de la prórroga, fueron los de blanquiazul los que se llevarían el título en la tanda de penaltis (2-4). Quique afirma que su experiencia en el Atlético "fue muy buena hasta que se incorporó Jesús Gil al club. Ahí ya fue un desastre todo". El nuevo presidente llevó a cabo una reestructuración del plantel colchonero y tuvo algunos enfrentamientos con jugadores que llevaban varios años en el club. Esta situación desembocó en el despido de algunos de los pesos pesados del vestuario, como el capitán Juan Carlos ArtecheJesús LandáburuQuique Ramos o el propio Setién, que decidiría fichar por el CD Logroñés. El conjunto que jugaba en el Municipal Las Gaunas había debutado en Primera División tan solo un año antes.
 
 
 
 


   
 
Logroño, regreso a Santander y retirada
 
El CD Logroñés vivió su etapa más dorada a finales de la década de los 80 y principios de los 90. Quique Setién se incorporó a la entidad en marzo de 1988. Su primer año en Logroño no fue fácil para él, ya que al principio apenas disfrutó de minutos en un equipo que sufriría varios cambios de entrenador y que terminó en decimocuarta posición. En la temporada 1989/90, con José Luis Romero en el banquillo, Setién adquirió un papel protagonista, convirtiéndose en el cerebro del equipo y en la principal referencia ofensiva junto a Jesús Rosagro, Manu Sarabia y el uruguayo Antonio Alzamendi. Tanto fue así que el centrocampista volvió a cuajar muy buenos registros goleadores, marcando 9 dianas en aquella campaña. Los riojanos se quedaron muy cerca de clasificarse para la Copa de la UEFA, aunque al final fueron séptimos a solo dos puntos de las plazas europeas. En los años posteriores, se fueron consolidando en Primera División y se asentaron en la zona media de la tabla, ya con el gallego David Vidal como entrenador. Quique era, sin duda, el faro de un CD Logroñés por el que pasaron futbolistas como Julen Lopetegui, Cristóbal Parralo, 'Tato' AbadíaJesús García Pitarch o Toni Polster. "Era un talento completo, hacía goles, tiraba penaltis, faltas, daba pases gol, hacía jugar al equipo. Todos jugaban mejor cuando estaba en el campo", recordaba al respecto el austriaco Polster en una entrevista concedida a Estadio Deportivo. En 1992, Quique Setién decidió regresar al Racing de Santander para guiar a los suyos en un nuevo asalto a Primera, aportando visión de juego, liderazgo, veteranía y goles; de hecho, anotó hasta 12 durante aquel curso. Un año después de su regreso a la entidad montañesa, el equipo lograría el ascenso tras vencer en la promoción al RCD Espanyol (0-1 y 0-0).

 
El año de su retorno a la máxima categoría (1993/94), el Racing de Santander partía como candidato al descenso y terminó siendo una de las sorpresas del campeonato. El técnico Javier Irureta utilizó un sistema muy definido (5-3-2) construido desde su punto fuerte, la defensa, a la que se sumaban un centro del campo organizado y una delantera tan rápida como efectiva. Los santanderinos lograron un meritorio octavo puesto, pero la marcha del entrenador vasco y la llegada de Vicente Miera dieron paso a unos años muy irregulares. Aun con todo, hay que destacar las buenas actuaciones en los meses de febrero y marzo de 1995, en los que consiguieron ganar al FC Barcelona de Johan Cruyff (5-0), gol de Setién incluido, y al Real Madrid CF entrenado por Jorge Valdano (3-1), que a la postre sería campeón de liga. La temporada 1995/96 empezó muy mal para los racinguistas, aunque poco a poco fueron recuperando sensaciones, venciendo de nuevo al Real Madrid (2-0) y empatando en el Camp Nou (1-1). Sin embargo, las diferencias entre Setién y Miera y los malos resultados del equipo provocarían la salida de ambos del club en enero de 1996. En abril de ese mismo año, Quique fichó por el Levante UD. "Estoy muy contento porque puedo volver a hacer lo que más me gusta: jugar al fútbol", declaró tras su firma. Después de realizar un campeonato regular fantástico, clafisicándose en primera posición del Grupo III en Segunda División B, los granotas cumplieron el objetivo del ascenso y fue entonces cuando Quique Setién decidió colgar las botas.
 
 

D.D.: ¿Habías pensado alguna vez en entrenar?
Q.S.:
Qué va, realmente nunca pensé en entrenar. Me saqué el título de entrenador ya en los últimos años, pero estuve siete u ocho años en los que no entrené ni a un cadete. Hice las prácticas porque había que hacerlas, pero no tenía intención de entrenar. Cuando me retiré empecé a jugar al fútbol playa y estuve seis o siete años. Luego se dieron unas circunstancias puntuales en el Racing y me pidieron que me hiciera cargo de la situación del equipo. Esa fue mi primera experiencia: cogí al Racing en descenso en Segunda División cuando cesan al entrenador que había y ese año conseguimos ascender al equipo. Ahí sí que la experiencia me gustó, lo entendí como una posible salida de cara al futuro y partir de entonces fue cuando empecé mi carrera como entrenador.
 
En la temporada 2001/02, Quique Setién se incorporó al Racing de Santander como director general deportivo. Después de la destitución del paraguayo Gustavo Benítez, también asumió el puesto de entrenador junto a Nando Yosu. Entre ambos supieron cómo cambiarle la cara a aquel equipo, sacando un gran rendimiento a futbolistas como Erwin Lemmens, César Caneda, José Moratón, Sietes, Mehdi Nafti, Julio Álvarez, Diego Mateo, Txiki, Rodolfo Bodipo o Javi Guerrero. El 19 de mayo, un gol de Moratón certificaba la victoria en casa ante el Atlético de Madrid (1-0) y devolvía al Racing a la Primera División. En los 35 partidos que dirigió a lo largo de aquella campaña, Setién contribuyó enormemente a que los suyos lograran un balance de 18 victorias, 10 empates y 7 derrotas. Entonces, decidió probar suerte por su cuenta. En primer lugar, fichó por el Club Polideportivo Ejido, que prescindió de sus servicios tras haber logrado solo 2 victorias en 15 partidos, y más tarde le ocurriría lo mismo en el CD Logroñés, donde fue cesado en enero de 2008 debido a la mala racha de resultados del equipo. Entre medias, tuvo un brevísimo paso por la selección de Guinea Ecuatorial, a la que solo llegó a entrenar en una ocasión. Durante estos años Quique echó en falta cierto trato por parte de las directivas que los entrenadores necesitan a veces para poder madurar sus ideas. El cántabro cree que en sus primeros años faltó paciencia, aunque es consciente de que el entrenador vive de los números, "y si al final no los hay, te van a cesar por muy bien que juegues", pero también cree que "si tienes paciencia, acabarán llegando los buenos resultados".
 
 
 
 


 
 
 

Estabilidad y éxito en Lugo y Las Palmas
 

No sería hasta su llegada al CD Lugo, en junio de 2009, cuando Quique Setién encontraría la estabilidad. La entidad lucense, en Segunda División B, le otorgó plena confianza desde el principio: "Era un club perfectamente estructurado". El presidente, José Bouso, nunca interfirió en los asuntos del vestuario y delegaba las tareas meramente futbolísticas en su director deportivo, Carlos Mouriz. Ni siquiera los primeros diez partidos de la segunda vuelta –en los que solo logró 3 puntos– fueron motivo suficiente para dudar del entrenador. "Cuando esperaba que me cesaran, me renovaron. Aquello me sorprendió mucho porque no era lo habitual", confiesa, "luego tuve oportunidad de irme a equipos mejores, pero me quedé allí porque era un club que se identificaba totalmente con mi manera de ver las cosas". En su segundo año, los albivermellos empezaron a practicar muy buen fútbol y se coronaron como líderes del Grupo I por primera vez en su historia. Después de perder contra el Real Murcia CF (2-0 y 1-0) y ganarle al Deportivo Alavés (0-0 y 2-1), en la última ronda de la fase de ascenso caerían ante el CD Alcoyano (1-0 y 0-1), sufriendo la única derrota como local en todo el curso.
 
En la temporada 2011/12, el CD Lugo partía como favorito para el ascenso y se clasificó como tercero. Esta vez la promoción le emparejaría con la SD Eibar, a la que eliminó gracias a un solitario gol de Juan Carlos Belencoso en el partido de ida (1-0 / 0-0). En la segunda ronda, prácticamente sentenció el duelo contra CD Atlético Baleares en el primer envite (3-1), aguantando sin apuros en la vuelta (0-0). El desenlace definitivo le mediría al Cádiz CF. La presencia de una gran tormenta no evitó que el Estadio Anxo Carro se llenara hasta completar aforo en el choque de ida. En la primera parte, Carlos Pita y Belencoso adelantaron a los locales en dos jugadas a balón parado y Félix Quero ampliaría el marcador ya en la segunda mitad. Un gol de Óscar Pérez todavía daba opciones a los amarillos (3-1), que lograrían llevar la eliminatoria a los penaltis tras remontar en su estadio (3-1). Además, los gaditanos vieron cómo se les ponía todo de cara desde los once metros después del fallo de José María Belforti, pero erraron sus siguientes tres disparos, siendo el capitán visitante, Manu, quien anotaría el último lanzamiento, devolviendo a los suyos a Segunda División después de veinte años.

 
En su regreso a la división de plata, el CD Lugo realizó una profunda remodelación de plantilla. Solo continuaron ocho jugadores (Manu, Fran Pérez, Víctor Marco, Belforti, Iago Díaz, Pita, Javi Rey y Gerardo Berodia) y llegaron Yoel Rodríguez (RC Celta de Vigo), David de Coz (Cádiz CF), Fernando Seoane (Club Gimnàstic de Tarragona), Pablo Álvarez (RC Deportivo de La Coruña), Héctor Font (FC Cartagena), Óscar Díaz (Girona FC)... Quique Setién supo transformar al conjunto lucense en el equipo revelación de la categoría, alcanzando la undécima posición con un estilo de juego combinativo y muy atractivo que incluso fue comparado con el del FC Barcelona. En la quinta temporada del técnico cántabro en el banquillo gallego (2013/14), el Lugo arrancó la liga asaltando la zona alta de la tabla y soñando con pelear por el ascenso, aunque fue perdiendo posiciones hasta situarse, finalmente, como duodécimo clasificado. Al año siguiente, se mostró más irregular en los resultados y pasó algunos apuros en los últimos meses de competición, pero, aun así, logró la permanencia en la jornada 41 para acabar en decimoquinto lugar. El 7 de junio de 2015, Quique dirigió su último partido como entrenador albivermello, dejando al equipo totalmente consolidado en Segunda División: "Fue un proyecto extraordinario que solo se cercenó porque hubo un cambio en la presidencia del club, cambiaron de dueños y me fui". Después de aquella etapa, le llegó la oportunidad de entrenar en Primera División. Ya con el curso 2015/16 empezado, aterrizó en Las Palmas de Gran Canaria para sustituir en el banquillo a Paco Herrera.
 
 

D.D.: En Las Palmas te reconocen que apostaste por jugadores que no tenían tanta continuidad en aquel momento: Roque Mesa, Tana... ¿Qué potencial necesitas ver en un futbolista?
Q.S.:
Me fijo mucho en lo que son los futbolistas. Cuando llegué el primer día y preparamos los primeros entrenamientos, empecé a verlos jugar y a decirles las cosas. Ahí empiezas a ver quiénes son los que tienen condiciones y los que prevés que van a jugar. Es cierto que luego hay que ver más, pero la primera impresión que nos causaron algunos futbolistas nos hacían preguntarnos por qué no jugaban. Por ejemplo, Tana, que no había ido convocado en ningún partido hasta que llegamos, y otros futbolistas que sí jugaban pero no tenían protagonismo. Pero vas viendo cómo los futbolistas captan lo que les vas diciendo y cómo se expresan en el campo. Al final, te decides por los que te gustan y los que crees que lo van a hacer conforme a la idea que tienes. En este caso, eran futbolistas de una calidad extraordinaria. De repente no les pides correr, les pides que hagan lo que saben hacer: jugar al fútbol. Correr es algo inherente al fútbol, pero no es más importe que otro aspecto. Empezamos a incidir siempre con el balón; hay que dársela a un compañero, hay que perfilarse bien, colocarse bien, asociarse, entender el juego, ahora te tienes que parar... muchas cosas que al futbolista que entiende el juego a través del balón enseguida se le iluminan los ojos. Sin embargo, a otros les cuesta lo que les estás pidiendo. De la misma manera que para unos es una satisfacción, otros ven más negro su futuro para jugar con asiduidad.
 
 
 
 


 
 

En el momento en que la UD Las Palmas contrató a Quique Setién, los canarios atravesaban una situación dramática, en zona de descenso y con la moral por los suelos, a pesar de que solo habían transcurrido ocho jornadas de liga. En Gran Canaria, el santanderino se encontró con una plantilla quizás infrautilizada, compuesta por jugadores que a priori eran capaces de interpretar su filosofía de fútbol: Jonathan Viera, Momo, Vicente Gómez, Roque Mesa... Un conjunto que se ajustaba a su estilo, pero que no había terminado de encontrar los mecanismos para imponerse a sus rivales. "Vimos una plantilla que estaba deprimida y empezamos a tratar de cambiar esa dinámica", explica. Y lo consiguieron. Quique y su cuerpo técnico convirtieron "un vestuario que parecía un velatorio en uno en el que la gente estaba feliz con lo que hacía". La mayor parte de los futbolistas se identificaban con su manera de jugar, por lo que fueron entendiéndose mejor entre ellos: "Creamos los mecanismos para jugar bien al fútbol y aprovechar a unos futbolistas que eran excepcionales".
 
Después de empatar con el Villarreal CF (0-0) y perder con el Real Madrid CF (3-1), la UD Las Palmas comenzó a obtener muy buenos resultados contra grandes equipos: Valencia CF (1-1), Real Sociedad (2-0), Real Betis (1-0), Athletic Club (2-2), RC Celta (2-1)... En la Copa del Rey superaron en dieciseisavos de final a la Real Sociedad (2-1 y 1-1) y en octavos a la SD Eibar (2-3 y 3-2), cayendo en los cuartos ante el Valencia (1-1 y 0-1). A finales del mes febrero, con la plantilla totalmente centrada ya en la liga, los amarillos mejoraron de manera notable su rendimiento, logrando 7 victorias, 1 empate y 2 derrotas en sus siguientes diez partidos. Esta gran racha de resultados no solo les valió para firmar una magnífica segunda vuelta, sino incluso para que su entrenador, Quique Setién, recibiera el premio al Mejor Entrenador de la Liga en marzo de 2016. Los grancanarios finalizarían el campeonato en la undécima posición.
 
 

D.D.: ¿Un futbolista que no trate bien el balón tiene sitio en un equipo de Quique Setién?
Q.S.:
Sí, claro. No es que no le guste, todos los futbolistas que están en Primera División saben tratarlo. Es verdad que unos están más dotados o tienen más calidad o tienen mejores percepciones cuando reciben el balón y son capaces de controlar más cosas. Pero, al final, cualquier futbolista puede jugar al fútbol si tú le enseñas a ganarse el tiempo y el espacio suficiente para hacer un buen control y un buen pase al compañero. Cualquier jugador de Primera División es capaz de hacerlo. Ahora, si a ti te vale con un metro, con tener el rival a un metro para poder controlar y jugarlo, pues perfecto; si necesitas dos metros, ya sabes que te tienes que separar. Entonces, tienes que tener un poco de inteligencia para ganarte ese tiempo y ese espacio para colocarte, para que cuando hagas el control te dé tiempo a levantar la cabeza, jugarla y no perderla, y no tener que estar permanentemente girando y jugando hacia atrás. Esa es otra cuestión a la que damos mucha importancia: jugar hacia delante, perfilarte siempre para jugar de cara a la portería contraria. Aunque muchas veces sí que es verdad que si no hay espacios, les obligas a jugar y a encontrarlos, haciendo circular el balón y a veces jugando hacia atrás. Pero siempre con la intención de jugar hacia delante y crear espacios.

 
En el segundo curso de Quique Setién en la UD Las Palmas (2016/17), el club mantuvo el bloque del año anterior, más allá de las salidas de Javier Garrido, Wakaso Mubarak, Willian José y la retirada deportiva de dos ídolos locales como Ángel López y Juan Carlos Valerón. En su lugar, aterrizaron Míchel Macedo (UD Almería), Hélder Lopes (FC Paços de Ferreira), Marko Livaja (FC Rubin Kazán) y Kevin-Prince Boateng (AC Milan). El inicio de liga de los canarios fue muy prometedor, con dos victorias consecutivas ante Valencia CF (2-4) y Granada CF (5-1) que les colocaba como líderes de la clasificación. Solo algunos de los equipos más punteros de la categoría serían capaces de doblegarles. Setién disponía sobre el césped un sistema táctico con las líneas muy juntas (4-1-4-1 o 4-2-3-1), lo que permitía que sus jugadores se asociaran con mucha facilidad para desplegar un fútbol de mucha calidad. En enero, la secretaría técnica incorporaría a dos piezas importantes como Alen Halilovic (Hamburgo SV) y Jesé Rodríguez (París Saint-Germain FC). Sin embargo, la segunda vuelta del equipo no sería ni la mitad de buena que la primera, acumulando demasiadas derrotas. Las victorias ante Valencia (3-1), CA Osasuna (5-2), Villarreal CF (1-0 ) y Real Betis (4-1) y el empate a domicilio ante el Real Madrid (3-3) serían las pocas alegrías que se llevó la afición insular. Además, el 18 de marzo Quique había anunciado que no continuaría en la entidad la próxima temporada tras rechazar la oferta de renovación. Al final, Las Palmas terminó en decimocuarta posición, holgadamente distanciada del descenso a ocho puntos.

 
 
 
 

 
 
 
Real Betis Balompié
 
"A veces vas cambiando de ciclos y de situaciones y así vas ganando experiencia", apunta Quique Setién. La abrupta salida del técnico cántabro de la UD Las Palmas, motivada por algunas diferencias con el presidente, Miguel Ángel Ramírez, propició que Lorenzo Serra Ferrer se anticipara a los acontecimientos y lo firmase rápidamente para el Real Betis Balompié. El vicepresidente deportivo verdiblanco dijo en la presentación oficial de su nuevo entrenador que era "la persona adecuada para alegrar al bético". Quique considera el Betis un buen sitio para crecer, "con una dimensión enorme, tremenda, con una masa social de seguidores espectacular en una ciudad en la que hay una pasión tremenda por el fútbol". El hecho de que el club heliopolitano llevara algunos años complicados no le suponía ningún problema, ya que "eso siempre es un estímulo para cambiar las cosas".
 
Nada más aterrizar en Sevilla, Quique Setién revitalizaría la cantera verdiblanca, ya que ha hecho debutar en la élite a un buen número de futbolistas: Juanjo Narváez, Loren Morón, Francis Guerrero, Junior Firpo, Redru, Aitor Ruibal, Julio Gracia, Wilfrid Kaptoum, Edgar González, Robert González... Algunos como Loren, Francis o Junior se han consolidado como piezas importantes del primer equipo. El preparador santanderino también contribuiría a la consagración de Fabián Ruiz, por el que el SSC Nápoles pagó los 30 millones de euros de su cláusula de rescisión en verano de 2018; la venta más cara de la historia del club. Quique cree en el modelo de la prolífica fábrica del FC Barcelona, La Masía, donde todos los equipos apuestan por un mismo estilo de juego. El objetivo: facilitar la adaptación de los jugadores cuando dan el salto. En este sentido, aprecia la buena labor de José Juan Romero, técnico del filial bético desde antes de la llegada del cántabro. "Él se ha preocupado de que esos chavales vayan mejorando", apunta, pues "muchos de los futbolistas que vienen con nosotros ya entienden muchas de las cosas que planteamos". Da igual que un jugador esté en Segunda B o en Tercera, lo importante para el club es formar "futbolistas que están aquí para cubrir un hipotético puesto en el futuro en el primer equipo".




Quique Setién tiene una gran cota de responsabilidad en el cambio de rumbo que ha experimentado el Real Betis Balompié desde su llegada. En la primera temporada, los verdiblancos practicaron un fútbol tan vistoso como trepidante, ganando en plazas como el 
Estadio Santiago Bernabéu (0-1). La media de goles en los encuentros del Betis fue de 3,6 tantos como consecuencia de algunos marcadores escandalosos: Real Betis 4-0 Levante UDReal Sociedad 4-4 Real BetisReal Betis 3-6 Valencia CFReal Betis 2-2 Getafe CFSevilla FC 3-5 Real Betis... Una exhibición ofensiva en la que pocos se atrevían a pronosticar el resultado antes del pitido inicial. El fichaje en el mercado invernal de Marc Bartra, procedente del Borussia Dortmund, permitió que los béticos pasasen a jugar con defensa de tres centrales, dándole más profundidad a los carriles y fortaleciendo la retaguardia, principal debilidad de la primera vuelta. El esquema siempre ha sido un debate en Sevilla al que Quique no le da tanta importancia como a la idea de juego. Una vez interiorizada, el equipo protagonizó un último tercio de temporada soberbio, en el que llegaron a encadenar hasta 6 victorias consecutivas que catapultaron al Betis hasta la sexta posición, clasificándose para disputar la UEFA Europa League.

 
Muchas de las virtudes que Setién pide a sus pupilos se pueden extraer del ajedrez, un deporte del que es un reconocido aficionado. Su padre le enseñó a jugar cuando era pequeño y desde entonces ha sido y sigue siendo una de sus grandes pasiones. Es socio del Club de Ajedrez Torres Blancas de Santander, ha escrito diversos artículos y ha participado en torneos internacionales. Siendo futbolista incluso llegó a jugar partidas simultáneas con leyendas como Anatoli Kárpov o Garri Kaspárov. En el ajedrez es fundamental controlar el centro del tablero, al igual que en el fútbol. Según Quique, el buen mediocentro debería ser "un jugador muy inteligente, muy versátil en cuanto a su capacidad para gestionar el balón, que entienda cuándo tiene que jugar de primera, dar pausa o acelerar, cuándo y cómo se tiene que ofrecer o cómo se tiene que colocar". En este aspecto, siente debilidad por Sergio Busquets: "Seguramente sea el futbolista más inteligente que he visto. Sin unas condiciones físicas espectaculares, su inteligencia le permite que todo el equipo centre la máxima atención en su figura, tanto cuando tiene el balón como cuando no lo tiene. Esa sería la dama, la que tiene mayor radio de acción, la que puede controlar más escaques dentro del tablero".
 
La presencia de Sergio Busquets o Leo Messi, entre otros, no fue suficiente para evitar que el 11 de noviembre de 2018 el Real Betis se impusiera al FC Barcelona en un espectacular homenaje al fútbol sobre e
l césped del Camp Nou (3-4). Los béticos volvían a salir victoriosos del feudo blaugrana después de veinte años, desde que el equipo entrenado entonces por Luis Aragonés venciera por 1-3. De esta forma, Quique Setién se convirtió en el primer entrenador de la historia del Real Betis que consigue ganar como visitante al FC Barcelona y al Real Madrid. Este fue uno de los grandes golpes de autoridad de los verdiblancos en una temporada (2018/19) en la que también conquistarían el Estadio de San Siro tras doblegar a un histórico de Europa como el AC Milan (1-2). Y por si fuera poco, en Copa del Rey se han clasificado para unas semifinales que no alcanzaban desde hacía catorce años. Quique Setién ha devuelto la ilusión a la parroquia bética a base de un único mandamiento: amar al balón sobre todas las cosas. Sus feligreses se lo agradecen, a pesar de que cada vez hay más equipos que priorizan la condición física en detrimento del trato al esférico. En este contexto, encontrar un entrenador que defienda sus ideas de la misma forma que lo hace el cántabro es muy complicado. Esto nos lleva a la última pregunta.
 
 

D.D.: ¿Está el fútbol en decadencia si se deja de apostar por la filosofía del buen trato al balón?
Q.S.:
Hay muchas maneras de hacer las cosas, yo expongo la mía y respeto todo. Soy un poco altruista en este sentido. Hay otros que exigen otras cosas, la garra... A mí transmitir eso me cuesta muchísimo. Pero entiendo que es muy necesario, sobre todo en momentos determinados, y, tal y cómo está el fútbol, jugando no siempre vas a salir adelante. A lo mejor hay futbolistas que piensan que no están cualificados técnicamente y que la única manera que tienen de seguir es a base de compromiso, de actitud y, aunque interprete un poco peor el juego, le valen otro tipo de factores que también son importantes. Lo respeto todo, lo que pasa es que yo hablo de lo que a mí me gusta, de lo que yo haría en un equipo y de las cosas que considero importantes.
 
 
 
 

 
 
 
Quique Setién tiene una gran cota de responsabilidad en el cambio de rumbo que ha experimentado el Real Betis Balompié desde su llegada. En la primera temporada, los verdiblancos practicaron un fútbol tan vistoso como trepidante, ganando en plazas como el Estadio Santiago Bernabéu (0-1). La media de goles en los encuentros del Betis fue de 3,6 tantos como consecuencia de algunos marcadores escandalosos: Real Betis 4-0 Levante UDReal Sociedad 4-4 Real BetisReal Betis 3-6 Valencia CFReal Betis 2-2 Getafe CFSevilla FC 3-5 Real Betis... Una exhibición ofensiva en la que pocos se atrevían a pronosticar el resultado antes del pitido inicial. El fichaje en el mercado invernal de Marc Bartra, procedente del Borussia Dortmund, permitió que los béticos pasasen a jugar con defensa de tres centrales, dándole más profundidad a los carriles y fortaleciendo la retaguardia, principal debilidad de la primera vuelta. El esquema siempre ha sido un debate en Sevilla al que Quique no le da tanta importancia como a la idea de juego. Una vez interiorizada, el equipo protagonizó un último tercio de temporada soberbio, en el que llegaron a encadenar hasta 6 victorias consecutivas que catapultaron al Betis hasta la sexta posición, clasificándose para disputar la UEFA Europa League.

 
Muchas de las virtudes que Setién pide a sus pupilos se pueden extraer del ajedrez, un deporte del que es un reconocido aficionado. Su padre le enseñó a jugar cuando era pequeño y desde entonces ha sido y sigue siendo una de sus grandes pasiones. Es socio del Club de Ajedrez Torres Blancas de Santander, ha escrito diversos artículos y ha participado en torneos internacionales. Siendo futbolista incluso llegó a jugar partidas simultáneas con leyendas como Anatoli Kárpov o Garri Kaspárov. En el ajedrez es fundamental controlar el centro del tablero, al igual que en el fútbol. Según Quique, el buen mediocentro debería ser "un jugador muy inteligente, muy versátil en cuanto a su capacidad para gestionar el balón, que entienda cuándo tiene que jugar de primera, dar pausa o acelerar, cuándo y cómo se tiene que ofrecer o cómo se tiene que colocar". En este aspecto, siente debilidad por Sergio Busquets: "Seguramente sea el futbolista más inteligente que he visto. Sin unas condiciones físicas espectaculares, su inteligencia le permite que todo el equipo centre la máxima atención en su figura, tanto cuando tiene el balón como cuando no lo tiene. Esa sería la dama, la que tiene mayor radio de acción, la que puede controlar más escaques dentro del tablero".
 
La presencia de Sergio Busquets o Leo Messi, entre otros, no fue suficiente para evitar que el 11 de noviembre de 2018 el Real Betis se impusiera al FC Barcelona en un espectacular homenaje al fútbol sobre e
l césped del Camp Nou (3-4). Los béticos volvían a salir victoriosos del feudo blaugrana después de veinte años, desde que el equipo entrenado entonces por Luis Aragonés venciera por 1-3. De esta forma, Quique Setién se convirtió en el primer entrenador de la historia del Real Betis que consigue ganar como visitante al FC Barcelona y al Real Madrid. Este fue uno de los grandes golpes de autoridad de los verdiblancos en una temporada (2018/19) en la que también conquistarían el Estadio de San Siro tras doblegar a un histórico de Europa como el AC Milan (1-2). Y por si fuera poco, en Copa del Rey se han clasificado para unas semifinales que no alcanzaban desde hacía catorce años. Quique Setién ha devuelto la ilusión a la parroquia bética a base de un único mandamiento: amar al balón sobre todas las cosas. Sus feligreses se lo agradecen, a pesar de que cada vez hay más equipos que priorizan la condición física en detrimento del trato al esférico. En este contexto, encontrar un entrenador que defienda sus ideas de la misma forma que lo hace el cántabro es muy complicado. Esto nos lleva a la última pregunta.
 
 

D.D.: ¿Está el fútbol en decadencia si se deja de apostar por la filosofía del buen trato al balón?
Q.S.:
Hay muchas maneras de hacer las cosas, yo expongo la mía y respeto todo. Soy un poco altruista en este sentido. Hay otros que exigen otras cosas, la garra... A mí transmitir eso me cuesta muchísimo. Pero entiendo que es muy necesario, sobre todo en momentos determinados, y, tal y cómo está el fútbol, jugando no siempre vas a salir adelante. A lo mejor hay futbolistas que piensan que no están cualificados técnicamente y que la única manera que tienen de seguir es a base de compromiso, de actitud y, aunque interprete un poco peor el juego, le valen otro tipo de factores que también son importantes. Lo respeto todo, lo que pasa es que yo hablo de lo que a mí me gusta, de lo que yo haría en un equipo y de las cosas que considero importantes.
 
 
 
 


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