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"TRABAJO,
CONSTANCIA
Y SACRIFICIO"
ALFONSO CORTIJO:
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EL ÚNICO JUGADOR DE LA HISTORIA QUE HA COMPARTIDO VESTUARIO CON 'MÁGICO' GÓNZALEZ Y DIEGO ARMANDO MARADONA. NACIDO EN LA BARCA DE LA FLORIDA (CÁDIZ), UN PEQUEÑO PUEBLO SIN APENAS RECURSOS, A BASE DE ESFUERZO, PERSEVERANCIA Y SABER ESTAR CONSIGUIÓ HACER REALIDAD EL SUEÑO DE LA MAYORÍA DE LOS NIÑOS DE LA ÉPOCA: SER FUTBOLISTA PROFESIONAL. UNA VEZ AFIANZADO EN LA ÉLITE, SUPO CÓMO SUPERAR LAS DIFICULTADES Y PALIAR CADA UNO DE LOS PROBLEMAS CON LOS QUE SE IBA ENCONTRANDO HASTA CONVERTIRSE EN LO QUE ES HOY EN DÍA, UN FUTBOLISTA RECORDADO Y ADMIRADO POR MUCHOS Y UN ENTRENADOR DE RENOMBRE CON AMPLIA EXPERIENCIA EN LOS BANQUILLOS. "TRABAJO, CONSTANCIA Y SACRIFICIO" SON LOS VALORES QUE REPRESENTAN EL ESPÍRITU DE ALFONSO CORTIJO.
 
 
Emilio VALENZUELA
 

   
 
 
 
Acudimos a la casa número 7 de la calle Juan Ramón Jiménez, en la pequeña población de La Barca de la Florida, situada a unos 20 kilómetros de Jerez de la Frontera (Cádiz). Nos encontramos con una vivienda unifamiliar, simple, sin ninguna extravagancia y sin lujos. Todo lo contrario a lo que uno podría imaginarse cuando visita la casa de un deportista profesional. Esto solo es un preludio que nos anticipa y nos va dando una idea del tipo de persona que es Alfonso Cortijo, alguien humilde que nunca ha necesitado excentricidades para ser reconocido como un gran futbolista. En la puerta nos recibe Álex, su hijo, también futbolista. Me saluda con la amabilidad de dos personas que se conocen y se aprecian. Acto seguido, nos invita a entrar en su casa con total confianza. "Mi padre puede ser que esté cogiendo tagarninas", nos avisa. Accedemos al domicilio por la parte del garaje donde está la mujer de Cortijo, que también nos dedica un gesto de amabilidad. Álex hace de guía y nos dirige escaleras arriba. Entramos en el dormitorio de sus padres. Allí pasamos a una pequeña salita que se encuentra en la misma habitación. Probablemente ese sea el rincón más valioso de la casa; diez metros cuadrados de puro fútbol. "Vamos cogiendo lo que queráis para la entrevista", nos indica. Fotografiamos todo cuanto vemos: cientos de imágenes, archivadores llenos de recortes de periódicos, premios, un armario repleto de camisetas de diferentes equipos, otro solo para cientos de CD y un ordenador que es una mina futbolística. Este es el pequeño museo de Alfonso Cortijo. Realizamos un exhaustivo trabajo de campo en la zona acotada. Cuando estamos guardando todo el material utilizado, se oyen unos pasos que procedentes de la escalera. Ahí llega Cortijo. Me saluda dándome la mano con firmeza y con la sonrisa de alguien al que no ves desde hace tiempo. "¿Habéis visto la camiseta de Brasil de Bebeto?", nos pregunta con interés, "también tengo la de Suker, la de Kiko y hasta la de Maradona". Mientras Álex y yo arreglamos el desbarajuste que hemos causado en el armario de las camisetas, Cortijo aprovecha para darse una ducha antes de dar comienzo a nuestra entrevista.
 
 
  
 

      
 
Una infancia humilde
 
Después de colocar todo tal y como estaba, bajamos al salón. Allí está ya preparado nuestro protagonista dispuesto a hablar de fútbol. El lugar escogido para sentarnos a charlar es el sofá. De repente suena el timbre; son sus sobrinos. La alegría en la sonrisa de estos niños nos hace retroceder a la infancia, una etapa de la que Cortijo se acuerda bastante bien: "Siempre estaba jugando en la calle y ayudando a mi familia en el campo". Antes había un bosque en el terreno sobre el que ahora está su casa, en el que el pequeño Alfonso pasaba horas y horas jugando al fútbol, utilizando los pinos como palos de la portería. Hablamos de unos años en los que apenas había instalaciones deportivas, y menos en un pueblo pequeño, donde por aquel entonces vivirían unos 2.000 habitantes. "Sin campo de fútbol para jugar, no nos quedaba más remedio que venirnos aquí. Cortábamos los árboles y con eso hacíamos las porterías y el terreno de juego", explica; "había también un campo de fútbol de tierra, pero estaba muy lejos y nuestros padres no nos dejaban ir". Cortijo vivió sus años de niñez durante la década de los 70. "Cuando éramos pequeños recuerdo que solo podíamos estudiar lo que nos dejaban nuestros padres. Por suerte eso ha cambiado", señala. Entonces la práctica del fútbol sí era realmente un hobby para distraerse, no como ahora que se está convirtiendo en un deporte mercantilizado, en el que muchos niños son obligados a jugar por padres que sueñan con ganar dinero a su costa: "Hoy día los críos están federados desde que tienen 4 años y entrenan como profesionales". En su caso no fue así, no empezó a jugar seriamente hasta los 15, "había otro tipo de preocupaciones que te hacían no poder dedicarte plenamente al fútbol".
 

La presión que imprimen actualmente algunos padres sobre los niños es perjudicial para su desarrollo y muchos acaban detestando el fútbol. "En ese sentido, mi familia fue clave, nunca se metieron en nada e incluso fueron pocas veces a verme", destaca Cortijo. Crecer en un buen entorno es fundamental para la madurez personal y deportiva de cualquier joven. Alfonso tuvo suerte en este aspecto: "Nunca he tenido ningún tipo de presión familiar. Desde los 15 años he estado viviendo fuera y los problemas que he tenido me los he comido yo o se han quedado en el campo". En ningún momento llegó a pensar que sería futbolista. Las prioridades en aquel momento eran otras, por lo que no tenía tiempo para poder centrarse solo en el fútbol, "tenía que estar trabajando en el campo y jugando a la vez". Puede que fuese entonces cuando empezó a desarrollar la fuerza física y la resistencia que demostraría más tarde como profesional. Durante un tiempo intentó hacer ambas cosas, pero en el fondo sabía que para poder cumplir unos objetivos debía renunciar a otros, así que se vio obligado a elegir entre seguir trabajando con su padre o jugar a fútbol. "Al final escogí bien", reconoce sonriente. El destino es caprichoso. Si a lo mejor Cortijo no llega a centrar sus esfuerzos en el fútbol, esta charla no se hubiera producido, y "si no hubiese sido futbolista, a lo mejor estaría de albañil o trabajando en la parcela".
 
 
EMILIO VALENZUELA: ¿Siempre tuviste claro que querías ser futbolista? De no haberlo conseguido, ¿a qué te hubieras dedicado?
ALFONSO CORTIJO:
En aquellos tiempos, en los que estaba trabajando en el campo y a la vez jugando, llegué a un momento de mi vida en el que me planteé ser futbolista, aunque siempre con el riesgo de no saber si iba a llegar o no. Si no hubiese sido futbolista... a saber, a lo mejor estaría hoy de albañil, en el campo o en la empresa en la que estaba mi padre.
 
E.V.: ¿Cómo llevaba un joven humilde, de un pequeño pueblo, el hecho de convertirse en un futbolista importante? ¿Cómo actuaba para intentar seguir siendo siempre el mismo?
A.C.:
Siempre he intentado llevarlo con la máxima humildad, tratando a las cosas por su nombre. Fue todo muy rápido, de no jugar a fútbol hasta los 15 años a dos años después estar entrenando en Segunda División y al cuarto año debutar en Primera. Apenas tuve tiempo de adaptación, tuve que asumirlo lo más rápido posible.
 
 
 
 
 
     
 
Betis no, Cádiz sí
 
El trabajo duro a veces también es generoso y da sus frutos. Alfonso Cortijo apenas había recibido formación futbolística en su infancia, pero ya llamaba la atención de varios ojeadores desde muy joven. Ya con 15 años despuntaba como lateral en el equipo de su pueblo, el Florida CD, que entonces militaba en Primera División Andaluza. El primer club que llamaría a su puerta sería el Real Betis Balompié: "Yo jugaba en el equipo del pueblo y me dijeron que el Betis estaba interesado en que fuera a hacer unas pruebas. Obviamente fui. En aquel momento, el entrenador de los juveniles del Betis era Luis de Sol, campeón de la Copa del Rey". Tras pasar un mes a prueba en los campos de entrenamiento de Villa Heliópolis, ambas partes parecían dispuestas a firmar el contrato. Sin embargo, el club verdiblanco decidió que el futbolista permaneciera una temporada más en el Florida, con el que ascendería a la Regional Preferente. "Después de aquel año, volvimos de nuevo ya para la firma oficial. Cuando todo estaba hecho, en el último momento no llegaron al acuerdo por la disputa de un encuentro entre la primera plantilla del Betis y el Florida", un requisito indispensable para que Cortijo pudiera plasmar su escritura en el contrato de cualquier equipo. Por suerte había más interesados.
 
Los dos clubes más importantes de la provincia, Cádiz CF y Xerez CD, ya habían oído hablar del potencial del joven Cortijo en el lateral y querían ficharlo. "Acabamos optando por la opción del Cádiz, era la que más me convenía", asegura. El conjunto cadista sí aceptó jugar en La Barca de la Florida. Fue precisamente aquí, en el verano de 1982, donde se produjo el debut en España de Jorge Alberto 'Mágico' González, con tres goles y una auténtica exhibición del atacante salvadoreño. Así pues, Cortijo firmaría con el Cádiz CF a los 17 años. "Era la primera vez que el juvenil del Cádiz estaba en Liga Nacional", con una generación muy prometedora compuesta por futbolistas como José Manuel Barla, Antonio Calderón, José González, Mayé o Poli. En la actualidad, la entidad gaditana cuenta con una de las canteras más fructíferas del país, unas instalaciones envidiables y una residencia para los jugadores foráneos. Antes era otra historia. Alfonso tenía que ir a Cádiz y volver casi a diario, "apenas había combinaciones de autobuses y para desplazarse se hacía autostop. Bajaba en el kilómetro 81 de la autopista y ya venía desde Estella del Marqués para La Barca". Eran unas condiciones muy duras para un joven que casi nunca había salido de su pueblo. Afortunadamente, en la plantilla "había ya algunos conocidos del pueblo como los hermanos Figueroa, Castro o Hernández. Todo esto ayudó a mi adaptación".
 
En el Cádiz, Cortijo escala categorías con rapidez, pese a ser todavía un juvenil. En 1984 forma parte del Cádiz CF 'B' que bajo las órdenes de Luis Escarti logra el ascenso a Tercera División, sentando las bases de una cantera poco organizada hasta entonces. El barqueño casi no tuvo tiempo de asimilar que su carrera estaba subiendo como la espuma: "Fue todo muy rápido. Llegué en juveniles y al año siguiente ya estaba entrenando con el primer equipo". El 9 de septiembre de 1984, la recién creada AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) convocó una huelga para reivindicar la situación de indefensión laboral de los futbolistas profesionales. Aun así, tanto los clubes como la RFEF (Real Federación Española de Fútbol) decidieron no suspender la que sería la segunda jornada liguera, afrontando los partidos con jugadores que no apoyaran la huelga, extranjeros y canteranos sin ficha profesional. Juveniles como Cortina, Hernández, Huertas, José González, Juli, Linares, Rafael o el propio Cortijo tuvieron la oportunidad de debutar en Segunda División con el primer equipo amarillo. Además, lo harían en el Estadio Ramón de Carranza, en la victoria local contra el RC Celta de Vigo (2-0). "Ahí ya empecé a creer que podía ser futbolista profesional", comenta Cortijo.
 
 
 
 


 


Desde que disputara el Trofeo Carranza 1987, Cortijo fue consolidándose en la élite, jugando contra futbolistas como Hugo Sánchez, Bernd Schuster o Luis Arconada. / Archivo
   
 
 
En menos de dos años, Alfonso Cortijo pasó de jugar en el bosque de su pueblo a cambiarse las botas junto a 'Mágico' González. Pero lo que sube muy rápido también tiene su réplica a la inversa. "Después de estar casi todo el año entrenando con el primer equipo, la temporada siguiente me bajaron a Tercera. Eso fue un jarro de agua fría", admite con cierta tristeza. "Pensé que ya no contarían conmigo, que acabaría en el camino como tantos otros. Pero por suerte no fue así". Al año siguiente, continuó jugando en Tercera División y ya con casi 20 años empezó a ejercitarse en el primer equipo del Cádiz CF, con Víctor Espárrago como entrenador. Cortijo no sabía que aquel uruguayo con fama de serio marcaría un antes y un después en su carrera deportiva. En el verano de 1987 se disputó la edición XXXIII del Trofeo Ramón de Carranza, en la que participaron Cádiz CF, Sevilla FC, Club Nacional de Football (Uruguay) y CR Vasco da Gama (Brasil), que sería el que a la postre levantara aquel título. "Ahí ya tuve la oportunidad de jugar porque dos compañeros se lesionaron del menisco y pude entrar", recuerda Cortijo, que cuajó una actuación sobresaliente en el torneo: "Ya a partir de ahí iba entrando en convocatorias hasta que debuté frente al Sabadell".
 
 
 
El salto a la élite

  
El debut de Alfonso Cortijo en Primera División se produjo el 6 de septiembre de 1987, en el Estadio Nova Creu Alta, sustituyendo a Juan José 'Sandokán' en un partido entre el CE Sabadell FC y el Cádiz CF (0-1). Todos los flases apuntaban a un chaval de 21 años al que quizás le podía venir grande aquella situación, sobre todo teniendo en cuenta que no habían transcurrido ni cuatro años desde que trabajaba en la parcela de su padre. Hemos visto multitud de casos de jóvenes promesas del deporte que arruinan sus carreras por culpa de la fama. No fue este el caso de Cortijo, que a partir de entonces no paró de ir hacia arriba: "Siempre lo llevé con la mayor humildad posible. Como fue todo tan rápido no tuve tiempo de adaptación y tuve que asumir muy rápidamente que estaba empezando una nueva vida". Así, sin hacer ruido, empezó a derrumbar muros hasta llegar a la élite del fútbol español, aunque, como bien dice, "llegar podría ser incluso fácil, lo más difícil es mantenerse". Y tanto que se mantuvo. En su primera temporada con el primer equipo (1987/88) Cortijo disputó 21 partidos de liga. El lateral fue asentándose poco a poco en el once titular hasta convertirse en una pieza indiscutible de la defensa. Su presencia aportó aún más solidez al conjunto cadista, que con Cortijo en el campo solo perdería 8 partidos en todo el curso. En la jornada 32 se estrenaría como goleador en Primera División marcando en el empate a domicilio contra el RCD Español (2-2). Aquel año el Cádiz lograría alcanzar el duodécimo puesto de la tabla, la mejor clasificación de su historia hasta la fecha. Víctor Espárrago había configurado un equipo disciplinado y trabajador, intenso en el centro del campo y vertical en ataque, convirtiendo a los andaluces en una de las grandes revelaciones de la liga.

 
 

 
 

  
 
 

 
El gran papel de Víctor Espárrago en tierras gaditanas le llevó a fichar por el Valencia CF en 1988. En su lugar, aterrizó el austriaco Helmut Senekowitsch, que duraría en el cargo hasta la séptima jornada, cuando fue sustituido por un viejo conocido de la afición cadista como era David Vidal. Por su parte, Alfonso Cortijo se consolidó definitivamente en el lateral izquierdo, disputando 36 encuentros de liga como titular durante la temporada 1988/89. En el primero de ellos, en la jornada 1, le hizo un doblete al RC Celta de Vigo, pero no sirvió para que los suyos puntuaran en el Estadio de Balaídos (3-2). Después de aquel buen inicio anotador, acabaría el curso nada más y nada menos que con 5 goles en su haber. Por su posición, suponía que no habría marcado muchos goles a lo largo de su carrera, pero automáticamente me corrige: "¡Cómo que no! ¡Si metí 14 goles en Primera!". Por cierto, el Cádiz confirmaría su permanencia en Primera División en la última fecha del campeonato gracias a la victoria como visitante ante el Real Murcia CF (0-1). Antes, en la jornada 37, había logrado empatar en casa ante el FC Barcelona (1-1), con gol de Cortijo incluido.
 
La espléndida campaña de Cortijo despertó la atención de equipos como el RCD Mallorca. El entonces técnico balear, Lorenzo Serra Ferrer, insistió en que el club bermellón pagara la cláusula de rescisión del joven defensor, que antes quiso darle al Cádiz la opción de igualar la oferta. El presidente cadista, Manuel Irigoyen, aceptó mejorarle el contrato y Cortijo decidió permanecer en el equipo. La temporada 1989/90 sería complicada a nivel colectivo debido a la polémica surgida entre 'Mágico' González y David Vidal. El entrenador gallego dejó de alinear al salvadoreño porque creía que no trabajaba lo suficiente para el equipo, provocando así el enfado de la afición gaditana. Al final, Vidal acabó siendo destituido y su puesto fue ocupado por el británico Colin Addison, que tampoco contaría con 'Mágico' para sus alineaciones. A falta de cuatro jornadas para acabar la liga, el Cádiz necesitaba ganar todos sus encuentros si quería eludir el descenso. Y así lo hizo. Derrotó a AD Rayo Vallecano, Real Sociedad, CD Tenerife y RC Celta con idéntico resultado (1-0). Por otro lado, los amarillos llegaron más lejos que nunca en la Copa del Rey, eliminando a CF Joventut Mollerussa (1-3 y 3-0), FC Barcelona Atlètic (1-1 y 2-2), Real Betis Balompié (1-0 y 2-0) y Real Sporting de Gijón (0-0 y 2-1), cayendo en semifinales ante el Real Madrid CF (0-1 y 3-0).