FRANCISCO JARA CHAPARRO ES UNO DE ESOS HOMBRES DE FÚTBOL CURTIDOS A BASE DE PLAZA DE BARRIO Y CAMPO DE ALBERO. CANCHEROS, QUE DIRÍAN EN ARGENTINA. PACO, COMO LE CONOCEN SUS AMIGOS, EMPEZÓ EN UN BARRIO CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN: TRIANA. COMO FUTBOLISTA DESTACABA POR SU VELOCIDAD Y SU ASTUCIA. Y ES QUE TODOS LOS BUENOS ENTRENADORES, POR MODESTA QUE HAYA SIDO SU CARRERA, HAN MOSTRADO SOBRE EL CÉSPED LA INTELIGENCIA QUE LUEGO NECESITAN EN LOS BANQUILLOS.
 
 
Daniel Domínguez
 

 
 
 
 
 
  
 
 
 
DANIEL DOMÍNGUEZ: ¿Qué te sigue sorprendiendo de Sevilla? ¿Crees que hay algo más por descubrir? 
PACO CHAPARRO: Sevilla en las noches cuando bajas Mateos Gago y ves la Giralda de frente. Parece que la han puesto para una fotografía, que la acaban de poner hace un rato. Iluminada está preciosa, esa es una vista impresionante de Sevilla.
 
D.D.: ¿Cómo se ve Triana mejor, desde Triana o desde Sevilla? 
P.C.: Yo creo que desde Triana. Desde Triana se ve Sevilla y las vistas que tiene creo que son impresionantes; la plaza de toros, la Torre del Oro, la Giralda, el río, el Puente de Triana… en fin, son vistas preciosas desde Triana.
 
 

Paco se crió en Triana y se formó futbolísticamente en sus calles y plazas, lugares de los que han salido generaciones y generaciones de auténticos locos de este deporte. El Betis siempre fue el equipo de su alma, al que llegó con 12 años y del que salió con 25. Rayo VallecanoRecreativo de Huelva o incluso el ya extinto CF Extremadura fueron otras de las elásticas que vistió el trianero antes de colgar definitivamente las botas, poco antes de cumplir los 30 debido a una rodilla ya muy maltrecha. "No era muy técnico, pero metía goles", cuenta el señor Chaparro. 

 
 
 
D.D.: ¿De qué jugabas tú, Paco?
P.C.: Yo jugaba de extremo y de delantero, del medio del campo para adelante.
 
D.D.: Metías goles...
P.C.: Era muy rápido y metía goles [risas], era un tío con una buena pegada y hacía goles. Era un jugador interesante para la edad que tenía.
 
 
  
 
 
 
 
 
 
El 'Mick Jagger de Triana', como muchos apodan al bueno de Paco, es un auténtico experto en la motivación y la gestión de grupos humanos, dotando a sus pupilos de una fuerte identidad grupal. Muchos incluso recordarán sus métodos musicales en el vestuario del Real Betis, al que impulsaba y estimulaba con el Resistiré del Dúo Dinámico. Este aspecto siempre ha sido fundamental en su carrera, especialmente a la hora de trabajar con los más jóvenes. Como profesional del deporte, Paco impartió clases de Educación Física en el céntrico Colegio San Francisco de Paula durante más de 20 años. Como entrenador estuvo al mando del Bollullos y del juvenil sevillista antes de fichar por importantes clubes andaluces, como Cádiz o Granada, ciudad de la que guarda especial recuerdo ("si tuviera que vivir en otra ciudad, sería allí", afirma). Se hizo cargo del filial bético y no sólo consiguió importantes éxitos como la devolución del equipo a Segunda B, si no que le valió para sacar toda una generación de canteranos que llegaron a debutar en Primera División.

 
 
 
D.D.: Siempre has tenido debilidad por entrenar a los filiales, ¿no?
P.C.:  A mí me gusta entrenar la cantera mucho, siempre me ha gustado y siempre he estado metido. Pero las circunstancias se dieron, me contrataron porque el Betis B llevaba tres o cuatro años que no subía. Tenían muchos problemas de organización en el club. Me llamaron, yo cogí el equipo y con una plantilla que estaba que no se aclaraba conseguimos ascender, y de ese equipo jugaron en Primera después Casto, Isidoro, Zamora, Alex, Toni, Cañas, Javi López, Cejudo, Israel,… O sea, conseguimos que un equipo que estaba casi desahuciado ascendiera, que se centrara y que, además, ocho o diez futbolistas jugaran en Primera División.
 
 

Paco ha dirigido a multitud de futbolistas a lo largo de su vida. Entre muchos de los jugadores con los que ha tratado figura todo un genio del balón como es Joaquín Sánchez. Joaquín, que se desempeña en una posición parecida a la que ocupaba Chaparro, es archiconocido en toda Europa, además de por su talento futbolístico, por su gran sentido del humor. Su personalidad a veces podía convertirse en un hándicap para el propio Joaquín, sin embargo, más allá de su regularidad, su pundonor sobre el césped pocas veces ha estado en duda. Y, cómo no, nunca perdía su chispa característica.
 
 
 
 
 
  
 
 
 
 
 
D.D.: Se dice siempre de Joaquín que tiene mucha gracia y mucho arte. No sé si estaba todos los días con las bromas en el vestuario…
P.C.: Sí, sí, era un hombre además de rendimiento discontinuo. Recuerdo que estábamos jugando en Gijón y nos habían echado a Belenguer, él estaba jugando de extremo y estaba en la parte más lejana a los banquillos. Estaba jugando Merino de lateral derecho y jugaba Cheryshev por la izquierda con el otro ruso, y Cheryshev era un tío hasta más rápido que el hijo. Y Joaquín pues tenía la pájara en la primera parte y no le echaba un cable a Merino de ninguna manera. Merino agobiado, la pelota llegaba y nosotros con diez. Entramos en el vestuario y allí, en fin, tratamos de arreglarlo. Salió en la segunda parte y le dio por trabajar. Tenía condiciones para jugar en cualquier sitio, de cualquier manera, en todas las posiciones, saliendo por la derecha, saliendo por la izquierda, hacía goles con la cabeza… aquí vino con el Valencia, estando yo de entrenador, y nos hizo dos goles de cabeza. Y en la segunda parte le dio por trabajar, se puso un rato a ayudar a Merino en la derecha. La primera parte habíamos estado 0-0 y en la segunda parte cogió dos balones a la altura casi del borde del área y allí empezó a conducir y a llevarla, le hizo un centro a Amato, que era el único que estaba para rematar, y la pelota, aunque saltaron los centrales, le llegó a Amato justo para rematar y saludar. Saludó, metió el gol y dos goles que le regaló, un trabajo inmenso.
 
D.D.: Tenía esa calidad.
P.C.: Es que es muy bueno. Yo creo, desde mi punto de vista, que si él hubiese puesto más de su parte, hubiese sido de otra manera, con la mentalidad de ser el mejor como Ronaldo, hubiera conseguido algún Balón de Oro. Con la mentalidad de Ronaldo de voy a intentar ser el mejor.
 
D.D.: Si con la mentalidad de Joaquín ya le dio para jugar en la selección española…
P.C.: Si él llega a tener la mentalidad que tiene Ronaldo, el espíritu que tiene, los sacrificios que hace, que tiene ocho o diez meses al año que solo vive para el fútbol… si Joaquín llega a hacer eso, hubiese sido un jugador inmenso con unas posibilidades grandísimas.
 
 
 
 
 
 
 

  

 
El debut de Paco en Primera División fue de todo menos fácil. En la última jornada de la temporada 2006/07 sustituyó a Luis Fernández en el banquillo bético. Paco se encontró un vestuario completamente hundido. El equipo estaba solo un punto por encima del descenso después de estar más de tres meses sin conocer la victoria. El Celta de Vigo, la gran decepción de aquella campaña, era el antepenúltimo, pero tres victorias consecutivas acercaban a los gallegos al milagro de la permanencia.


 
 

D.D.: La situación de tu estreno con el Betis en Primera no pudo ser más adversa.
P.C.: Cuando te ofrecen algo así lo primero que el entrenador tiene que pensar, que es lo que yo hice, es decir "tiempo muerto, ¿estoy preparado para coger el equipo?". Si el equipo desciende a pesar de las circunstancias, lo que va a constar en los libros es que el que desciende al equipo es Paco Chaparro.
 
D.D.: Eso es verdad, se te queda para siempre.
P.C.: Eso se quedaría ahí clavado [risas]. Entonces, ¿estás preparado?, ¿sabes lo qué tienes que hacer?, ¿sabes qué tipo de entrenamiento tienes que hacer? Porque ya de preparación física, nada. Ahí todos los aspectos son tácticos y psicológicos. Son los dos aspectos que tienes que trabajar y la toma de decisiones de los jugadores que tienes que llevar, la alineación que vas a sacar…
 
D.D.: Quién está en condiciones y quién no. 
P.C.: Eso es, y ahí no te puedes equivocar. Y, además, tienes que preparar el equipo por las circunstancias que se pueden dar durante el partido; si vas ganando, si vas perdiendo, si queda poco tiempo para terminar el partido, ¿qué es lo que hago? Cuando tú te vas a hacer cargo de un equipo como el Betis, y más siendo tu equipo, tienes que pensar en lo que va a quedar en la historia y no en ti ni en la ambición de entrenar, sino saber qué tengo que hacer y salvar a tu equipo. Eso fue lo que yo pensé. Si pienso que no estoy preparado, no lo cojo.
 
 
 
  
 
 
 
  
 
En aquella última jornada de liga los verdiblancos visitaban el campo del Racing de Santander. Aquel dramático choque en El Sardinero estuvo en vilo hasta el último instante. Edú marcó en el minuto 80 de partido, pero no sería hasta el 90 cuando el delantero brasileño lograría el doblete para sellar definitivamente una victoria que salvaba al equipo de descender a Segunda División. A la semana siguiente, Paco volvió al Betis B, el equipo al que había entrenado durante toda esa temporada, y consiguió devolverlo al Grupo IV de la Segunda División B.

 
 
 
D.D.: Cuando viste que Edú marcó... ¿qué se siente en un campo en ese momento cuando ves que eres tú el que está entrenando a tu equipo?
P.C.: Las cosas pasan tan rápido que no te das cuenta de nada. Esa camiseta la tengo en casa, la de Edú, pero cuando terminó el partido yo me vine para Sevilla porque tenía que jugar el domingo siguiente con el equipo B a Reus, que habíamos ganado aquí 2-0, que se quedó Mena, y teníamos que ir a Reus para tratar de jugar la otra parte de la eliminatoria.
 
D.D.: Y encima ascendísteis. Otra salvación...
P.C.: Conseguimos subir. Recuerdo que estábamos entrenando y a Edú, que se iba a operar del pubis, lo llamé y le dije "Edú, esto está así: si no te encuentras bien, no vienes", y él me dijo "no, este partido lo voy a jugar... para ti". Eso me dijo en el vestuario, los dos hablando solos. "¿Sin problemas?","Sin problemas". Al lunes siguiente, cuando estaba yo entrenando, antes de ir a operarse, se llegó allí al campo. Estaba yo en la portería contraria a los vestuarios y vino andando con su camiseta, me la enseñó, me la dio firmada, me la metió en la bolsita que traía, me dio un abrazo y me dijo "eso es para ti". Y allí la tengo en casa.
 
  
  
  
 
 
 
 
 
En la siguiente temporada, la 2007/2008, Paco Chaparro comenzó entrenando de nuevo al equipo filial del Betis con muy buenos resultados. Pero la primera plantilla volvió a reclamar sus servicios. El argentino Héctor Cúper había tenido una actuación desastrosa, consiguiendo sólo 11 puntos en 14 partidos. Los béticos estaban en puestos de descenso y Paco no dudó en asumir de nuevo la responsabilidad de salvar a su Betis junto a sus ayudantes del filial, Juan MerinoEnrique Romero y Carmelo del Pozo. El estreno fue inmejorable con una victoria en El Madrigal ante el Villarreal. El trianero le cambió la cara a la escuadra heliopolitana y logró 33 puntos en 24 partidos, con triunfos de peso como los cosechados ante el Real Madrid y FC Barcelona o en plazas difíciles como El Sadar o el Vicente CalderónAquel año finalizaron como decimoterceros en la clasificación con 47 puntos.
 
Sus éxitos con el Real Betis Balompié permanecerán para siempre en el historial verdiblanco. La salvación en Santander o el poder disfrutar de los mandos de su equipo de toda la vida en la élite son algunas de las cosas de las que Paco puede presumir. Cierto es que su bagaje en Primera División no es amplio y que lleva varios años parado. Como gran aficionado al fútbol, y, por supuesto, como incansable adicto al deporte, siempre admite que le gustaría volver a entrenar. Dice sentirse preparado y con ilusión, ya que Paco es una de esas personas que nunca se rinde. No descarte, aficionado al fútbol, que vuelva a oír el nombre de Francisco Chaparro como entrenador de un club de fútbol. Si de Paco depende, tengan por seguro que volverá a suceder.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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