LOS LÍBEROS SE CONVIRTIERON EN HISTORIA VIVA DEL FÚTBOL A PARTIR DE LOS SESENTA. EL ALEMÁN FRANZ BECKENBAUER Y LA ESCUELA DEL CATENACCIO ITALIANO AYUDARON A POPULALIZAR ESTA VARIANTE DEFENSIVA. A PESAR DE QUE NO TUVIERON TANTO IMPACTO COMO EN ALEMANIA, INGLATERRA O ITALIA, EN ESPAÑA TAMBIÉN VIERON SUS AÑOS DE ESPLENDOR EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX. EN ANDALUCÍA, UNO DE LOS EJEMPLOS MÁS CLAROS Y NOTORIOS FUE ANTONIO ÁLVAREZ, EL 'MARISCAL’.
 
 
José Gordillo
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
El fútbol, como la vida misma, va cambiando con el paso de los años, desde sus antípodas, cuando se jugaba con un portero y diez atacantes, hasta la actualidad y los sistemas 4-4-2 o 4-3-3. Sin embargo, en medio de esta trayectoria recorrida por el deporte de masas por excelencia encontramos un punto de inflexión. A mitad de la década de los sesenta un entrenador argentino llamado Helenio Herrera revolucionó el juego con su Inter de Milán basándose en el cerrojo suizo de los cuarenta, que utilizaba cuatro defensas. Herrera decidió incorporar un futbolista por detrás de esa línea (1-4-3-2), lo que redujo notablemente los goles encajados gracias a ese 'hombre escoba' (en aquel Inter era Armando Picchi) y le valió para ganar dos Copas de Europa en 1964 y 1965. Surgía entonces el sistema conocido como catenaccio y con él una nueva posición que daría mucho rendimiento a los equipos que la usaban, el líbero
 
"La figura del líbero va con las épocas. Ahora se juega con cuatro defensas en línea, pero yo no lo descartaría porque el fútbol tiene esas evoluciones. Hay etapas en las que se juega con cuatro o con tres. Los puestos, las tácticas y todo esto se ponen de manifiesto en los grandes eventos: Eurocopas, Mundiales o algún país emergente. Ahora mismo es un puesto que no se lleva pero nadie sabe lo que puede pasar. Creo que es un puesto interesante y que dependiendo de las características del equipo o la idea del entrenador en cualquier momento podría volver. No sería una involución que se volviese a jugar con líbero". Así de claro lo dice Antonio, que a la hora de hablar de fútbol se muestra como una persona muy coherente, que no seria, que quizá sea la imagen que pueda transmitir en un primer momento. Rápidamente se vuelve a confirmar que las apariencias engañan, pues nos recibe con los brazos abiertos junto a la estatua de Antonio Puerta de la Ciudad Deportiva Ramón Cisneros
 
  
 
 
 
 
  
 
 
 
Antonio Álvarez Giráldez nació en Marchena (Sevilla), el 4 de abril de 1955. Sus inicios con el balón transcurrieron en los infantiles del Nervión FC. Posteriormente tuvo que emigrar con su familia a Alemania. Allí no abandonaría el fútbol, ya que jugaría en varios equipos de la zona hasta los dieciocho años, lo que le haría mejorar en nuevas facetas del juego que luego explotaría en España y le haría adoptar el mote de 'Mariscal'.

 
 
 
JOSÉ GORDILLO: ¿Recuerdas quién te puso en primera instancia ese mote?
ANTONIO ÁLVAREZ: Pues no lo recuerdo… Esas son cosas que cuando estás jugando empiezan a llamarte de una manera y la primera vez no crees que vaya a tener más trascendencia. Otros me llamaban 'Káiser', será porque estuve en Alemania. Son dos títulos que se manejan mucho en Alemania y, la verdad, no recuerdo exactamente quién me lo puso pero me gusta, me gustó en su momento y me sigue gustando. 
 
J.G.: Mariscal hace referencia sobre todo a la salida de balón que tenías en tu época, concretamente como líbero. Porque, para que la gente se haga una idea, eras líbero, no central…
A.A.: Sí, el mariscal del área, es decir, el que mandaba en el área. El líbero tiene sus pros y sus contras. Jugar en línea te permite apretar un poquito más las líneas, el líbero siempre tiene que estar un poco más por detrás, pero también, indudablemente, facilita muchas veces la labor de los compañeros que cuando tienen que marcar a un jugador intentan la anticipación sin miedo a equivocarse. inferiores.
 
 
 
  
 
 
 
 
En aquellos años en que Antonio comenzaba su andadura como futbolista el líbero era fundamental en la estructura defensiva de su equipo. Álvarez fue un futbolista alto y de mucha envergadura (1,86 metros) que gracias a su etapa en Alemania basaba mucho su juego defensivo en la fortaleza física y su gran seguridad atrás. Pero la misión de este tipo de jugadores no era solamente neutralizar los sistemas del contrario, sino que también cobraban un papel vital en la elaboración del juego de su equipo. Normalmente era el que comenzaba la jugada y organizaba la ofensiva desde el centro del campo, muchas veces disfrutando incluso de la libertad de llegar al área rival. Es por ello que para un líbero solía ser imprescindible poseer alma de líder, ya que sobre el campo era algo así como el jugador total, el todoterreno, el box to box como se conoce hoy en día. En los últimos años podemos apreciar algo similar, salvando las distancias, en futbolistas como Yaya TouréArturo VidalSteven GerrardFrank LampardEsteban CambiassoBastian SchweinsteigerGary Medel o Kevin Strootman
 
"El jugador líbero era, entre comillas, el apagafuegos. Los compañeros se sentían seguros porque intentaban cualquier acción y no tenían ese miedo a equivocarse. Ahora si te equivocas con la defensa en línea puede que lo pagues caro, pero ese líbero, que jugaba tres o cuatro metros por detrás, te daba esa opción. Por el contrario, había veces que para hacer el fuera de juego se complicaba un poquito, había que estar muy bien sincronizado". 
 
De entre todas las virtudes que debían reunir este tipo de futbolistas había una que destacaba por encima del resto: la lectura de juego. La lectura de juego englobaba una buena colocación, la toma de decisiones, el sentido de anticipación y esa temporización defensiva o timing para saber en todo momento cómo aguantar las acometidas de los atacantes. Es más, los grandes líberos de la historia del fútbol han triunfado más por su inteligencia que por su capacidad física. Esto era aún más importante en la faceta ofensiva, donde se incorporaban al ataque como un volante más distribuyendo el equipo y buscando líneas de pase. De esta forma, muchos técnicos empezaron a situar a sus mejores mediocentros en la posición de líbero. Era un caso parecido al de Antonio, que poseía un estilo elegante y limpio, con buen toque y salida de balón, lo que le convertía en la pieza perfecta que engranaba una zaga sevillista conformada por grandes defensas como Pablo BlancoRicardo Serna, Juan María Rivas o Gallego.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
"Como en mis comienzos había jugado como centrocampista zurdo, normalmente los zurdos son jugadores técnicos y tal, pues tuve la facilidad de adaptarme a esa posición y luego desarrollar mi fútbol mediocampo para arriba, que era un fútbol creativo". Sin embargo, habría que matizar que no todos los líberos poseían las mismas cualidades. Dentro de esta posición podemos distinguir dos tipos: el líbero alemán y el líbero sweeper. El líbero alemán se acompañaba de dos zagueros centrales y tenía libertad absoluta para elaborar jugadas de ataque. El mejor ejemplo es el mítico Franz Beckenbauer. El líbero sweeper o escoba, por el contrario, tenía más prioridad defensiva y se incrustaba entre una línea defensiva de tres o cinco hombres, siendo el último de la retaguardia, aunque también con opción de iniciar la ofensiva. Esta clase de líbero era más característica del Calcio, con Armando Picchi como el mayor prototipo. 
 
"No forzosamente todos los líberos sabían jugar bien al fútbol. Era una característica de ese tipo de jugador, pero depende del futbolista en sí. Hoy día, a pesar de que no existe esta figura, hay centrales que están capacitados para salir jugando. Aunque creo que más que para salir jugando era para dar esa seguridad a esos compañeros que salen y no tienen ese miedo a equivocarse al apretar y que le cojan las espalda".
 
La gran condición táctica del fútbol italiano propició que allí el líbero tendiese más a las labores de destrucción. Los métodos de marcaje en zona o mixtos estaban constituidos por dos centrales, donde uno realizaba un fuerte marcaje y el otro achicaba espacios atrás. El Milan de Arrigo Sacchi de los ochenta y noventa sabía perfectamente ejecutar este sistema gracias a uno de los grandes líberos de la historia, Franco Baresi, que se complementaba con excelentes centrales como Alessandro CostacurtaFrank RijkaardPaolo Maldini o Marcel Desailly. Eran otros tiempos en los que "los marcajes al hombre se llevaban siempre a cabo sobre un par de jugadores, los más peligrosos o creativos del equipo contrario". "Por mi condición de líbero no asumía una marca durante todo el partido. Sí hay momentos en los que el compañero se desplaza, entra otro en la zona y lo tienes que marcar. Ha habido futbolistas a los que he marcado en ciertos momentos, pero yo gozaba de ese poquito más de libertad. Ha habido siempre futbolistas difíciles de marcar en Primera División, la gente de arriba se mueve bien, se ha pagado siempre muy caro el gol. En aquella época había dos extranjeros por equipo y normalmente era la gente de arriba porque te garantizaban una cifra de goles o una calidad", recuerda Antonio. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El fútbol ha dado grandísimos líberos. Además de los mencionados, permanecen en la memoria nombres como Elías Figueroa,Gaetano ScireaRuud KrolDaniel PassarellaLothar MatthäusMathias Sammer Ronald Koeman. Pero conforme fueron pasando los años el número de entrenadores que utilizaban este tipo de futbolistas fue descendiendo. Ya en los noventa, Miroslav Djukic o Viktor Onopko fueron algunos de los últimos vestigios que pudimos disfrutar. Poco a poco se fue imponiendo la tendencia de jugar con zagueros fijos, lo que redujo la calidad técnica de los defensas centrales. "Antes se pensaba que de defensa podía jugar cualquiera, que se podía adaptar con unas condiciones, y lo que se pagaba caro era el gol", cuenta Álvarez, y no se equivoca. Exceptuando los monstruosos fichajes de Rio Ferdinand y Lilian Thuram (45 y 41,5 millones de euros pagaron Manchester United Juventus respectivamente), hasta hace muy poquito apenas se le daba valor a los zagueros. "Afortunadamente, no sé si para el fútbol pero sí para el futbolista, ha venido bien que se le dé tanta importancia al que los marca como al que los evita. Hoy día se sigue pagando más por la gente creativa y la gente de gol que por la gente defensiva, pero ya se le da un papel más importante del que se le daba antes". Así es. En estos últimos años ya encontramos ejemplos de adquisicones millonarias de defensores como David Luiz,Thiago SilvaPepeOtamendiMangalaLuke ShawDani Alves o Marquinhos. Aunque ya cada vez se les pide un abanico más amplio de virtudes.
 
 
 
J.G.: ¿Cuáles crees que son las facultades que debe tener un buen central hoy en día?
A.A.: Bajo mi punto de vista te diría que el que maneje todas las facetas. Creo que debe ser un jugador con sentido de anticipación, buen posicionamiento, dominar el espacio y agresivo, pero bien entendida la palabra, en las disputas, que el delantero sepa que va a costar trabajo pasar esa línea. No he sido nunca jugador de dar patadas, no me gustan los defensas que dan patadas por detrás porque, además, cuando el delantero está de espaldas a la portería no forzosamente tienes que hacer una falta, y todos los equipos tienen especialistas en lanzamientos de faltas.
 
  
 
 
 
 
 
 
 
El 'Mariscal' alberga en su ser un valioso cofre de conocimientos sobre este deporte gracias a una dilatada carrera en el césped y en los banquillos. Su seudónimo sirve para dar título al libro que poseo en mis manos, El Eterno Mariscal, publicado por el periodista sevillano José Antonio Jiménez, la biografía de un futbolista que colgó las botas con cuarenta años tras más de veinte en la élite defendiendo los colores del Sevilla FC, el desaparecido CD Málaga y el Granada CF. Su etapa en Alemania, su familia, sus vivencias junto a personajes tan singulares como Daniel AlvesKanoutéManolo CardoCristóbal SoriaJoaquín Caparrós,Juande RamosRoberto AlésJosé María Del Nido... y su papel como comentarista en Canal Sur Radio son solo algunas de las pinceladas de una obra que nos muestra la figura de un auténtico caballero dentro y fuera del terreno de juego.

 
 
 
J.G.: Antonio, ¿nos cuentas alguna anécdota que podamos encontrar en El Eterno Mariscal?
A.A.: Por ejemplo la que hace referencia Francisco López Alfaro, Fran. No deja de ser curiosa, graciosa y un poquito agresiva [risas]. No la recuerdo exactamente pero sí recuerdo que muchas veces cuando salíamos a dar un paseo había gente que te decía cosas y me imagino que este señor nos estaría dando la lata durante un buen rato. No recuerdo que le diese una patada, seguramente le diría algo y me echaría encima pero en broma. No he sido nunca una persona violenta y no creo que llegase a eso. De todas formas ya hablaré con Francisco a ver si me lo asegura [risas].
 
 

La relación entre Antonio Álvarez y el Sevilla FC es de esas historias de amor que, pese a las tempestades, acaban persistiendo y prolongándose en el tiempo. "Yo era un emigrante en Alemania. Vine a prueba al Sevilla, me quedé y al año siguiente debuté en el primer equipo. A partir de ahí ha habido momentos de sinsabores también pero yo vine con dieciocho años y me fui del Sevilla con treinta y tres. O sea, he crecido aquí como futbolista y como persona". Y es que desde que el técnico argentino Roque Olsen lo ascendiera al primer equipo Antonio se asentó como titular durante catorce años, formando parte de aquel equipo dirigido por Manolo Cardo que alcanzaría competición europea dos temporadas consecutivas (1982-1983 y 1983-1984) y portando el brazalete de capitán en más de una ocasión. En 1987 ficharía por el CD Málaga, donde permanecería cuatro años antes de finalizar su carrera en el Granada CF, equipo que por aquel entonces apostaba por jugadores experimentados como Pepe Mel o Pedro Píriz, y en el que volvería a ejercer como capitán. A pesar de que las lesiones le impidieron debutar con la Selección Española absoluta, pudo disputar dos encuentros con el equipo B contra Inglaterra y Hungría y tres con el equipo olímpico, junto a sus entonces compañeros sevillistas Paco Buyo y Ricardo Serna. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Poco después de retirarse se vinculó a la parcela técnica del Sevilla, concretamente cuando un entrenador de la casa, Juan Carlos Álvarez, se hizo con las riendas del banquillo en 1995. Debutó como segundo entrenador en la Copa de la UEFA ante el Olympiacos. Con la llegada de Víctor Espárrago, su papel se vio disminuido en cuanto a importancia, pero seguiría formando parte del cuadro técnico Sevillista, siendo ayudante de José Antonio CamachoCarlos BilardoJulián RubioVicente MieraFernando Castro yMarcos Alonso. En el año 2000 el club ficha a Joaquín Caparrós, quien por fin le da a Álvarez la oportunidad como segundo entrenador, ascendiendo al equipo a Primera División y asentándose en la categoría hasta alcanzar competición europea. "El segundo entrenador creo que es una figura importante dentro del cuerpo técnico porque es el que le puede tomar el pulso a la plantilla por ser más cercano, palpar un poco el ambiente y ayudar en todo lo que se va a desarrollar cada día en el entrenamiento", explica Álvarez.
  
Cuando Caparrós fichó por el Deportivo de La Coruña quiso llevarse a Antonio consigo, pero este prefirió continuar en Sevilla, esta vez secundando a Juande Ramos. Entonces llegarían los mayores éxitos en la historia del club hispalense con la consecución de dos Copas de la UEFA (ante Middlesbrough RCD Espanyol), una Supercopa de Europa (ante el FC Barcelona), una Copa del Rey(ante el Getafe) y una Supercopa de España (ante el Real Madrid). Muy distintos entre sí, tanto el utrerano como el manchego son dos de los técnicos más importantes de la historia del club nervionense. "No solo de trabajar sino por su personalidad. Cada uno concibe el fútbol de una manera diferente. Caparrós es mucho más enérgico, más nervioso, pero es un entrenador que llega muchísimo al futbolista. Y Juande es la otra cara de la moneda, más tranquilo, más sosegado. Se pone nervioso pero los disimula de otra manera. Los dos han sido muy grandes. Caparrós puso las bases para que este Sevilla fuese caminando. Consiguió todas las metas que el Sevilla le exigía: el primer año ascendió a Primera, el siguiente el equipo se mantuvo muy holgadamente, al siguiente entró en UEFA, al otro también y ya después hubo una regeneración de la plantilla. Cuando llegó Juande se hicieron retoques y se reunieron todas las condiciones de los mejores futbolistas que haya podido tener el Sevilla y todo esto concluyó con la consecución de los títulos".
 
 
 
 
 
 
 
 
 
J.G.: En el elenco en el que han estado, por ejemplo, Alves, Palop, Kanouté, Navas… ¿qué jugador ha sido el que más te ha sorprendido? 
A.A.: Sorprender por la proyección y el crecimiento Daniel Alves. Vino como lateral derecho al que se le veían buenas condiciones, pero era muy anárquico, había que pulir ese diamante en bruto. La gente al principio decía que era una cabra loca. Pero había una cosa fundamental en Daniel, que tenía hambre de fútbol y quería hacerse un nombre y creo que lo ha conseguido holgadamente. Después, hay futbolistas como Jesús Navas al que ya se le veía venir esa proyección. Otro jugador importante fue Kanouté, que explotó aquí en el Sevilla. Cuando le firmamos del fútbol inglés no metía muchos goles. Uno de los primeros partidos que jugó, creo que fue en Bilbao, falló dos goles clamorosos bajo la portería. Pero luego, amigo, se fue destapando, cogiendo esa confianza y ha sido de los máximos goleadores de la historia del club.
Júlio Baptista, por ejemplo, llegó como medio defensivo de cierre con Caparrós. Y, bueno, tenía muy buenas condiciones pero no daba esa seguridad que pensábamos que tenía que tener un mediocentro defensivo. Caparrós tuvo la feliz idea de ponerlo quince metros más adelante y dio muchos goles al Sevilla. ¿Otro futbolista? Luís Fabiano. Si hablamos de ese equipo campeón han sido todos muy importantes. Y otro del que no podemos dejar de acordarnos es de Antonio Puerta. Con su gol en aquella semifinal estuvo ese camino ya más abierto.
 
J.G.: Para muchos aquel fue su mejor recuerdo como sevillista. ¿Para ti también?
A.A.: Es que un solo recuerdo… Aquel gol nos metía en una final que en todos los años que había estado como jugador o como segundo entrenador no habíamos tenido si quiera la posibilidad de llegar a eso. Además, era un canterano el que nos metía en la final. Después ha habido otros momentos como ganar la primera ganar de la UEFA. La segunda también fue buena y la Supercopa de Europa contra aquel todopoderoso Barcelona, al que ganamos 3-0, fue una final muy bonita. Después, cuando me hago cargo del primer equipo, el gol de Rodri en Almería que nos mete en la previa de Champions y, cómo no, la final contra al Atlético de Madrid en el campo del Barcelona cortándolo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En 2007 Juande Ramos se marchó al Tottenham Hotspurs y Manolo Jiménez le relevó en el cargo como entrenador. A Álvarez se le ofrece la vacante que Jiménez deja en el Sevilla Atlético, pero la rechaza para seguir con el primer equipo. Sin embargo, Jiménez no cuenta tanto con él y se le traslada a los despachos del Sánchez Pizjuán. Tras la destitución de Jiménez a falta de diez partidos el club le otorga la máxima responsabilidad del banquillo a Álvarez. Antonio cumplió perfectamente con lo que se le exigía: metió al Sevilla en Champions y ganó la final de la Copa del Rey que le enfrentaba a un Atlético de Madrid en pleno estado de forma. "Yo tuve la oportunidad de marcharme con Caparrós. Estuve hablando con mi familia y pusimos en la mesa todas las cosas en las que nos veíamos inmersos. Había que mover a toda la familia, mis hijos estaban todavía en el instituto y a lo mejor me tenía que ir solo. Y yo siempre tenía en el subconsciente que quería entrenar al primer equipo y por eso me quedé, porque veía posibilidades y al final terminé entrenando al primer equipo y consiguiendo esos dos logros, la previa de la Champions y ganar la Copa. Para mí como sevillista fue un motivo de orgullo y satisfacción", añade.
 
Los buenos resultados propiciaron que el club confiara en él para que llevara el timón desde el inicio de la temporada siguiente. Pero los acontecimientos no transcurrieron tan positivamente como se esperaba. El Sevilla cayó en la previa de Champions ante el Sporting de Braga, algo que perjudicó mucho a Álvarez, pues el comienzo en liga era más que aceptable (dos victorias, dos empates y una derrota). Precisamente tras la primera derrota, contra el Hércules y a domicilio, se decidió destituir a Antonio para darle el equipo al jiennense Gregorio Manzano. En total Antonio Álvarez ganó seis títulos en la que siempre considerará su casa, a la que siempre le estará eternamente agradecido por haberle abierto sus puertas desde 1973. 

 
 
 
J.G.: Para acabar, ¿qué significa para ti el Sevilla Fútbol Club?
A.A.: El Sevilla para mí es todo. Pensar que estaba trabajando en Alemania, me dan la oportunidad aquí y aquí he ido creciendo… El Sevilla me lo ha dado todo prácticamente. Aquí me casé, han crecido mis hijos y no tengo más que palabras de agradecimiento. Indudablemente, todo esto con el amor recíproco. Yo he dado lo mejor que tenía de mí en cada momento y en cada partido. Somos como un matrimonio. Aunque ahora estemos un poco distanciados porque no estamos trabajando juntos, yo me siento totalmente identificado con el Sevilla y para cualquier cosa que necesitasen de mí no me cabe duda que podría volver en cualquier momento.
 
 
  
 
 
 
 
 
 
Contacto
 
Plaza de Pilatos 5, 2º Izquierda (Sevilla, España)
Tel: (+ 34) 635 06 70 09