CUANDO UN JUGADOR ESTÁ DISPUESTO A MARCHARSE A UN CLUB, LO MÁS FÁCIL ES BUSCAR UN ACUERDO. SI, ADEMÁS, DICHO EQUIPO ESTÁ DISPUESTO A OFRECER UNA CANTIDAD GENEROSA, TODAS LAS PARTES SALEN GANANDO. PARECE SENCILLO. SIN EMBARGO, LA MALA GESTIÓN APARECE CUANDO EL EQUIPO VENDEDOR DECIDE NO VENDER AL JUGADOR NI TAN SIQUIERA POR LA CANTIDAD QUE PIDE. ASÍ QUE LA MEJOR SOLUCIÓN ES MALVENDERLO A UN EQUIPO PEOR POR MENOS DINERO. NO PARECE ALGO MUY INTELIGENTE, PERO ES LO QUE SUCEDE MUCHAS VECES CUANDO AFLORAN LAS VIEJAS RENCILLAS. 
 
 
Ignacio Camacho
 

 
 
 
 
JUGUETES ROTOS
 
 
 
 
  
 
 
 
Hay políticas de club que no se entienden. Una de ellas estancó para siempre la carrera de un jugador español mágico. Un jugador que pudo hacerse un hueco en el firmamento del fútbol y se quedó solo en el rubito guaperas con clase de un equipo que tuvo en los finales de los noventa una de sus etapas más doradas. Quizá algunos pueden pensar en Guti, pero el caso del madridista es intangible en sí mismo, necesitaría de varias páginas, tal vez libros, para hacer un perfil que ni siquiera cuadrase con él. No, definitivamente no es Guti. La ecuación nos deja tan solo un jugador con tales características. Despeje la 'x' y le saldrá como resultado el nombre de Gaizka Mendieta.
 
Contextualicemos un poco más. Gaizka nació en la localidad vizcaína de Lequetio, pero se formó como futbolista en las categorías inferiores del CD Castellón. Su padre, Andrés Mendieta, había sido portero en el club castellonense durante varios años, razón por la que Gaizka se crió futbolísticamente en la cantera albinegra. En la 1991/92 debutó como lateral derecho en Segunda División y su talento llamó la atención de varios equipos, entre ellos el Valencia CF, que lo fichó para su segundo equipo al año siguiente. El vasco apenas tardó en incorporarse con los mayores y se fue consolidando en el conjunto ché hasta ser un hombre indiscutible y una de las grandes referencias. En 1998, con Claudio Ranieri en el banquillo, consiguió ser campeón de la Copa Intertoto y de la Copa del Rey, en cuya final venció por 3-0 al Atlético de Madrid, gol de Mendieta incluido. En aquella escuadra valenciana figuraban jugadores como ZubizarretaDjukicAnglomaCarboniCáceresAnguloAlbeldaLuis MillaIlie'Burrito' Ortega'Piojo' López o Romário.
 
  
  
   
  
 
 
   
 

Con la llegada del argentino Héctor Cúper a la parcela técnica vendrían los grandes éxitos nacionales e internacionales. Primero, en 1999 ganarían la Supercopa de España ante el FC Barcelona. En esa misma campaña, Gaizka y el Valencia alcanzarían la final de la Champions League, algo que harían también al año siguiente. Sin embargo, en ambas ocasiones vieron entre lágrimas como su rival levantaba 'La Orejona' (3-0 con Real Madrid y 1-1 y penaltis con el FC Bayern Múnich). En ambas ocasiones Mendieta había sido designado mejor jugador del torneo. Él ya había debutado internacionalmente con España en 1999 y ya era el capitán y el líder indiscutible del vestuario valencianista. Todo un ídolo en Mestalla.

 
Entonces el Real Madrid llamó a su puerta. Y no cualquier Real Madrid, si no el de Del Bosque, el que venía de ganar la liga sobradamente y ganaría su tercera Liga de Campeones en apenas cinco años. El de CasillasRoberto CarlosHierroMíchel SalgadoZidaneFigoGutiMakéleléMorientes o Raúl. Gaizka lo tenía hecho con los merengues, que le prometen la titularidad, dinero, títulos y hasta el Santo Grial si fuera necesario. El club blanco llega a un acuerdo por 50 millones con el Valencia pero, finalmente, este se echa atrás en un alarde de valentía y orgullo, según parece, porque el Real Madrid es enemigo público en el Turia. MijatovicVilla o Silva son algunos de los rifirrafes que han tenido estos equipos en el mercado. En Valencia, está dicho, ven al Madrid con tanto odio casi como este al Barça. Pero no es recíproco: HelgueraMataParejoCanalesGagoSoldadoMorientes… casi regalados se diría.
  

Bueno, al asunto. En 2001 el Valencia manda a Mendieta en un vuelo a Roma para fichar por la SS Lazio a cambio de casi 8.000 millones de pesetas (48 millones de euros), rechazando una oferta superior de los madridista. Aun así, una cifra récord para el club ché. La Lazio es uno de esos equipos que tuvieron suerte en la época de vacas gordas con las televisiones y fichaba estrellas al estilo PSGMónaco o Manchester City. El 'Piojo' López (había dado el salto un año antes), CrespoVerónIván de la PeñaMarcelo SalasNestaStam o el 'Cholo' Simeone son sólo algunos ejemplos. Si se pregunta si esto se vio reflejado en títulos, no hace falta que lo mire en ninguna enciclopedia: no. Es más, debido a problemas de liquidez financiera, la Lazio solo pudo abonar 36 millones del traspaso y tuvo que compensar la diferencia posteriormente con los pases de Stefano Fiore y Bernardo Corradi.
 
 
 
 
 
Gaizka Mendieta fue uno de los jugadores más importante del fútbol español durante la década de los noventa. / Youtube.com 
 
 
 
 

'El Murciélago' aterrizó en una liga venida a menos y ya entonces peor que la española (en pleno auge de equipos como Deportivo de La Coruña, el propio Valencia, Celta de VigoRCD MallorcaReal SociedadDeportivo Alavés… sin contar los dos de siempre). Un estilo de juego totalmente diferente al que estaba acostumbrado Gaizka y, evidentemente, las condiciones menos gratas de no jugar en el equipo en el que se quiere jugar, hicieron de un futbolista que salía en los resúmenes de los grandes partidos de liga y Europa un mero recuerdo en un noticiario que celebraba que de vez en cuando el vizcaíno saliera desde el banquillo en un club que apenas le dio opciones. Al mismo tiempo su Valencia, ya dirigido por Rafa Benítez, crecía y conquistaba la liga más de tres décadas después, incluso repitiendo título dos años más tarde.

 
Tras la Lazio volvió a probar suerte en España con una cesión que le llevó al Barça, pero ya no era el mismo. Aquel ya no era el mismo jugador que provocaba la admiración de todos. No jugaba a nada, no la pasaba ni se entendía con nadie, no lideraba y era un alma errante por el Camp NouLa Premier League vio sus últimos peloteos, ya que en 2003 recaló en Middlesbrough. En Inglaterra ganó una Carling Cup ante el Bolton en 2004 y llegaría a la final de la Copa de la UEFA que el 'Boro' perdería con el Sevilla (4-0) en la 2005/06. Justo un día antes de esa final, Mendieta volvió a lesionarse de gravedad y desde entonces su papel en el conjunto británico pasó a un tercer plano.
 

Así finalizó la carrera de este gran jugador que marcó una época en aquel Valencia de finales de los noventa y principios de los dos mil. Internacional con la selección española en la Eurocopa de 2000 y el Mundial de 2002. Lanzador de faltas y, sobre todo, de penaltis (pocos mejores en esta suerte), gran toque, liderazgo, golpeos espectaculares ('mendietazo'), colocación… un lujo de futbolista que pudo ser más y no lo fue por una mala decisión de su club. Gaizka Mendieta, un guaperas sin suerte, o, al menos, sin toda la que merecía.

 
 
 
 
 

 
 
 
 
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