CONOCIDO COMO EL 'LOCO', EL RENÉ HIGUITA SE CONVIRTIÓ EN LA DÉCADA DE LOS NOVENTA EN EL PORTERO INSIGNIA DEL FÚTBOL COLOMBIANO. SU FAMOSA JUGADA EN EL ESTADIO DE WEMBLEY FRENTE A LA SELECCIÓN DE INGLATERRA DEJÓ HUELLA COMO UNA DE LAS MÁS RECORDADAS EN LA HISTORIA DE ESTE DEPORTE. UN PORTERO SINGULAR, CON EL ESTILO Y LA VALENTÍA DE POCOS, QUE HIZO COSAS QUE MUY POCOS SE HAN ATREVIDO A HACER.
 
 
Julián Vélez
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
No ha dejado ni dejará a nadie sin la inquietud por conocer su historia. René Higuita es uno de esos personajes que no dejan indiferente a nadie. Atrevido, alegre, genio y figura. Tuvo la suerte de dedicarse al fútbol en un momento histórico de Colombia en el que era más fácil y más rentable empuñar un arma y escoltar al patrón. Pero René escogió la pelota y escoltar una portería y todo un equipo. Dentro de la historia mágica de los barrios de Medellín destaca Castilla, uno de los más famosos de la ciudad y de donde han salido grandes talentos no solo del deporte, sino también del arte. Allí, en agosto de 1966, nació José René Higuita Zapata, criado en el fútbol de la calle y con unos inicios como delantero. "Siempre fui un delantero frustrado. Hacía muchos goles, pero el día que empezó un torneo infantil en Medellín no vino el portero del equipo y me tocó ponerme a mí. Así cambió mi vida para siempre", explicó en una ocasión.
 
Higuita es un ídolo en todo el país, pero, además, es uno de los futbolistas colombianos más famosos en todo el mundo, no solo por la mítica jugada de Wembley, sino también por ese estilo atrevido regateando contrincantes más allá del centro del campo. Porque René, como hemos visto, fue un delantero frustrado. Su sueño era poder llegar al área contraria y marcar un gol. Se quedó cerca, llegó hasta el área del Junior de Barranquilla, pero ya cansado prefirió fingir un penalti inexistente y la jugada murió. Fue lo más cerca de la portería rival que logró llegar solo, aunque sí que logró muchos goles, ¡y qué goles! Sus inicios fueron en el Millonarios FC, con el que comenzó su carrera profesional en 1985. Al año siguiente pasó a formar parte del histórico Atlético Nacional de Francisco Maturana, con el que llegó a ganar la primera Copa Libertadores para un equipo colombiano con un partido histórico definido en los penales y en el que, además, Higuita atajó cuatro de los disparos que le realizaron.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Llegó a jugar en España en la temporada 1991/1992 con el Real Valladolid, aquel histórico equipo al que llamaron 'el de los colombianos', compartiendo vestuario con Carlos Valderrama y Leonel Álvarez y nuevamente con 'Pacho' Maturana como entrenador. Un Maturana que tras el gran papel de Colombia en el Mundial de Italia 1990 y su buen primer año en Pucela, había sido tanteado por el todopoderoso Real Madrid. En aquel conjunto vallisoletano también figuraban jugadores ilustres como Vicente Engonga (y su hermano Óscar), José Luis Caminero u Onésimo Sánchez. Sin embargo, el inicio de aquella temporada fue difícil, pues el número de socios se redujo y los ingresos del club eran escasos. Deportivamente el equipo era un desastre y acabó descendiendo a Segunda División, aunque René no llegó a vivirlo, ya que abandonó el club en mitad del curso para volver al Nacional. Después emprendería su segunda aventura fuera de su país con los CD Tiburones Rojos de Veracruz, en México, para volver a Colombia y vestir las camisetas del Independiente de MedellínReal CartagenaCD Junior de BarranquillaDeportivo PereiraRionegro Águilas y Leones FC, con dos salidas de por medio, a Ecuador para jugar en el SD Aucas y a Venezuela para hacerlo en el Guaros FC.
 
Higuita ha sido un portero peculiar. Se hizo famoso por su habilidad con el balón en los pies, siendo el primer defensa de su equipo constantemente, pero también en ocasiones el primer delantero. ¡Qué riesgos corría! Muchos fallos suyos terminaron en el gol en contra. Recordada será su pérdida de balón frente a Camerún en el Mundial de 1990, en una jugada en la que quiso irse del mítico Roger Milla en el centro del campo, pero terminó perdiendo el balón y el veterano delantero camerunés terminó marcando a placer y eliminando a la selección colombiana de la cita mundialista. "Estábamos perdiendo 2-1 y quería ayudar al equipo para atacar más. Más que una irresponsabilidad fue un error", aclaró René tras aquel desafortunado desenlace.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
A René lo llamaban payaso, loco, irresponsable por aquellas jugadas tan atrevidas, pero cabe destacar que el resto de la plantilla lo veía siempre como un gran apoyo. Que se atreviera él a hacer esas jugadas, regateando y haciendo sombreros en su propia área, llenaba de confianza a sus compañeros de más adelante para que también lo intentaran ellos. Me pongo en la piel de un delantero nervioso que no hacía ni dos regates y si ves a tu portero haciéndolos en tu propia área, te tiene que llenar de ganas de intentarlo. Esa era una de las claves de Higuita, le gustaba divertirse. Cuando no hacía una de las suyas se aburría, según llegó a contar en alguna ocasión.
 
Higuita, además, es estadísticamente uno de los porteros más goleadores en la historia del fútbol. Ocupa actualmente el cuarto puesto, aunque fue el líder de este ranking durante varios años, solo por detrás del paraguayo José Luis Chilavert, el brasileño Rogério Ceni y el búlgaro Dimitar Ivankov. 41 goles en total en toda su carrera. Recordará para siempre aquel gol en las semifinales de la Copa Libertadores frente al River Plate de Argentina. Quizá aquel fue el mejor gol de toda su trayectoria, además de la importancia que tuvo para clasificarse a la soñada final. Un disparo poco ortodoxo por la postura con la que disparó, pero que dejó completamente quieto al portero del equipo argentino.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Sin embargo, lo más recordado de Higuita tendrá lugar en el 7 de septiembre de 1995 en un amistoso entre Inglaterra y Colombia en Wembley. Quién le iba a decir al por entonces juvenil Jamie Redknaapp que el día de su debut vería como su balón sería devuelto por el arquero cafetero mediante un 'escorpión'. Iban 22 minutos de juego cuando Redknapp, intentando hacer un centro al área colombiana, desvía al balón hacia la portería de Higuita, y este, en lugar de agarrarlo con las manos para mayor seguridad, decidió tirar su cuerpo hacia adelante saltando, abrió los brazos y en suspensión en el aire rechazó el balón con los talones de los pies. Una jugada bautizada como 'El Escorpión'. Una jugada para la historia.
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
Es cierto que Higuita ya había ensayado esa jugada. Incluso en una publicidad de un refresco colombiano la había mostrado, sin embargo, nunca hasta entonces se había atrevido a ponerla en práctica en un partido oficial. 'El Loco', como lo llamaron durante su carrera, solo sonrió tras la jugada, se limpió las rodillas y continuó jugando. Cuentan algunos jugadores que al finalizar el primer tiempo el por entonces entrenador de la selección, Hernán Darío Gómez, lo encaró en el vestuario y le dijo "¿Vos es que estás loco o qué? Si te equivocas, somos el hazmerreír del mundo entero. ¡Pero qué bien te salió, hijueputa!".
 
Higuita es un tipo único. Mezcla perfecta entre el espectáculo y el deporte. Un espectáculo que parece cada vez más en vía de extinción. Genialidad y locura juntas. Después de colgar las botas, fue entrenador de porteros del Al Nassr saudí. Ha pasado mucho por la televisión colombiana y hasta fue corresponsal durante un tiempo para algunas cadenas locales. Es un auténtico showman. Ha participado en varios programas televisivos en Colombia tras su partido de despedida (en el que también hizo un escorpión). Ha estado en La Isla de los Famosos como superviviente, se ha hecho un cambio extremo a través de cirugías e incluso llegó a estar en la cárcel por mediar en la liberación de una cría en un secuestro y por vínculos por el entonces gran capo de la droga, Pablo Escobar, del que era muy buen amigo. Un hombre del que siempre es agradable y curioso hablar, rememorar y, sobre todo, disfrutar de sus jugadas.
 
 
 
 
 
 
 
 
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