DURANTE AÑOS MILES DE SEGUIDORES SE HAN QUEJADO DEL REDUCIDO ABANICO DE CLUBES CON OPCIONES DE SER CAMPEONES. EN EL CASO DE ESPAÑA, LA SITUACIÓN ERA DESOLADORA HASTA HACE POCO. PORTUGAL, URUGUAY, EGIPTO O ESCOCIA SON EJEMPLOS CLAROS DE LIGAS CON ESCASOS ASPIRANTES. UNOS VEN LA RAÍZ DEL PROBLEMA EN EL REPARTO DESIGUAL DE LOS DERECHOS TELEVISIVOS, OTROS APUNTAN A DISTINTAS DIRECCIONES. LA FIFA YA INTENTÓ EVITAR ESTO HACE UN LUSTRO, PERO NO SE LO PERMITIERON.
 
 
José Gordillo
 

 
 
 
 
 
 
 
 
En 1991, Jean-Marc Bosman, entonces futbolista del RFC Lieja, fue declarado transferible con una cláusula de indemnización. Al poco tiempo, Bosman llegó a un acuerdo con el UD Dunkerque francés. Sin embargo, el club galo se negó a pagar la cláusula, frustrándose el traspaso. Ello provocó que Bosman demandara al RFC Lieja. El juicio concluyó en diciembre de 1995 con una sentencia emitida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por la cual ningún jugador de la Unión Europea ocuparía plaza de extranjero. En España existía un límite de cuatro jugadores extranjeros, de los cuales solo tres podían figurar en la alineación. Aun así, se permitía a cada federación establecer variantes en cuanto a la participación de extranjeros en los clubes y las alineaciones.
 
En el caso de la liga española, al principio no estaba autorizada la participación de extranjeros. En 1946 esto cambió, sin embargo, la situación apenas tardó un lustro en complicarse. En el verano de 1953 aconteció uno de los fichajes más polémicos de la historia. ElFC Barcelona le compró al River Plate el pase de Alfredo Di Stéfano, que militaba en el Millonarios FC, pero la FIFA advirtió a los catalanes de que el argentino no podía jugar hasta finales de 1954 porque legalmente aún pertenecía al club colombiano. Para arreglar el traspaso, los colombianos pidieron 27.000 dólares al entonces presidente azulgrana, Enric Martí Carreto, quien no aceptó abonar dicha cantidad. Entonces el Real Madrid negoció con el equipo de Bogotá, al que sí quiso pagar esos 27.000 dólares. En ese momento tanto FC Barcelona como Real Madrid tenían los derechos del jugador. La solución de la FIFA fue autorizar a Di Stéfano a jugar cuatro temporadas de manera alternativa: dos en el Real Madrid (1953/54 y 1955/56) y dos en el FC Barcelona (1954/55 y 1956/57), pero los barcelonistas no aceptaron la decisión al considerarla indigna.
 
  
 
 
 
  
 
 
 
De esta forma, el 24 de agosto de 1953, la Delegación Nacional de Deportes prohibió fichar futbolistas extranjeros con la excusa de los malos resultados obtenidos por la selección nacional (curiosamente cuarta en el Mundial de 1950) y del protagonismo que las estrellas foráneas quitaban a las locales. Sí estaba permitido incorporar a los llamados jugadores oriundos, es decir, nacionalizados o de origen español. Esta laguna legal fue explotada hasta provocar grandes escándalos futbolísticos y administrativos, con deportistas de dudosa ascendencia. Algunos ejemplos fueron los de los argentinos Roberto Martínez (Real Madrid) y Bernardo Fernández Cos (FC Barcelona). Con todo, esta normativa se mantuvo hasta 1973, cuando se abolió la regla debido a las presiones de los grandes clubes y se dio el visto bueno para que cada plantel pudiera contar con dos futbolistas extranjeros. En los años 90 este cupo se amplió a tres y más tarde a cuatro con la condición de que solo tres podían coincidir simultáneamente durante el partido. Con la sentencia Bosman las plazas de extracomunitarios por escuadra bajaron a tres, aunque, igualmente, los malabares con los pasaportes permitían jugar con las dudas o contradicciones que dejaba esta norma.
 
Actualmente la regla presente en los códigos de la UEFA es la del 3+2, es decir, cada equipo solo puede acumular en sus filas tres jugadores extracomunitarios (no pertenecientes a la UE) y dos jugadores que hubiesen permanecido durante cinco años en el país de dicho equipo. Esta normativa se aplica a todas las ligas europeas, exceptuando los casos de Escocia, Bélgica, Holanda y Francia (la cual considera nacionales los deportistas procedentes de sus antiguas colonias). Además, para las competiciones internacionales la UEFA obliga a que cada club inscriba un mínimo de cuatro canteranos y ocho futbolistas del propio país en total.
 
Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA, propuso no hace muchos años implantar una ley que obligara a alinear un mínimo de seis jugadores de la nacionalidad a la que perteneciese la entidad. La propuesta fue respaldada por el organismo FIFA en el Congreso de 2008 celebrado en Sidney (Australia). Para facilitar la integración de este proyecto de ley, la regla se introduciría progresivamente en las competiciones, exigiendo un mínimo de cuatro futbolistas nacionales durante la temporada 2010/2011 (4+7), un mínimo de cinco en la 2011/2012 (5+6) y alcanzar esa cifra de seis a partir de la 2012/2013 (6+5). El trasfondo de esta cuestión estaba bastante claro: acabar con el monólogo en que se habían convertido las grandes ligas europeas, pues los grandes colosos habían comenzado a fichar estrellas foráneas sin ningún tipo de límite, obteniendo así mayor favor económico de parte de las televisiones y la publicidad.
 
 
 
 
 

 
 
 
 
Sin embargo, Blatter y la FIFA se encontraron con dos grandes obstáculos opuestos a su intento por retornar a la igualdad futbolística de antaño: el Parlamento Europeo (excepto el grupo británico) y el Libro Blanco para el Deporte. El segundo hace un llamamiento para que las reglas deportivas no se modifiquen si ello supone una discriminación basada en la nacionalidad. El primero se remite al Libro Blanco para el Deporte, además de preferir la regla de la UEFA aplicable a jugadores nacionales, la cual opta por obligar a los clubes a permanecer siempre con ocho futbolistas formados en las categorías inferiores. Esta última idea no soluciona el problema de la desigualdad, ya que los más poderosos desembolsan sus millones por las estrellas desde edades muy tempranas, considerando así a muchas como producto de sus canteras.
 
Vemos, pues, que lo que Blatter y la FIFA pretendían no era más que preservar las selecciones nacionales, fomentar el desarrollo de los jóvenes talentos de los filiales y devolver una competitividad muy perjudicada durante dos décadas. Desde que la Ley Bosman se dictó, en los últimos años el número de campeones distintos en las grandes ligas europeas ha descendido considerablemente. Hagamos a continuación un repaso de lo sucedido en los veinte años que han seguido a la famosa ley, es decir, desde la temporada 1995/96 hasta la 2015/16.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

En las dos décadas posteriores a la normativa, en la liga española ha habido cinco campeones distintos, el mismo número que en Italia e Inglaterra. En Alemania seis equipos diferentes han levantado el título mientras que hasta diez lo han conseguido hacer en Francia, donde precisamente se fomenta más la cantera. De todos estos equipos, los más beneficiados en cuanto a la proporción respecto a su palmarés han sido FC Barcelona (10 ligas de 24 totales), Manchester United (11 de 20), FC Bayern (13 de 25), Olympique de Lyon (7 de 7), Chelsea FC (4 de 5) y Borussia Dortmund (4 de 8). Además, de los veintiún títulos posibles en España Real Madrid y FC Barcelona se han repartido dieciséis, en Italia Juventus e Inter de Milan han obtenido catorce, en Inglaterra ha habido algo más de variedad, aunque casi todos reunidos entre los once del Manchester United, los tres del Arsenal y los cuatro del Chelsea, dieciocho entre los tres. En Alemania, si a los trece del FC Bayern sumamos los cuatro del Borussia Dortmund nos da diecisiete de veintiuno, y en Francia, donde la cosa hae stado más igualada, Olympique de Lyon y Paris Saint Germain han logrado once campeonatos. 
 
Lógicamente, desde que se produjera el Caso Bosman el número de extranjeros en las plantillas de los equipos ha aumentado considerablemente, especialmente en las de los grandes clubes. Pero veamos cuánto ha sido el aumento. Si el Atlético de Madrid de la 1995/96 triunfó con 6 extranjeros, el de la 2013/14 lo hizo con 15 (16 con Diego Costa). Desde el FC Barcelona de la 2004/05 los ganadores ligueros españoles siempre han tenido aproximadamente decena y media de futbolistas foráneos, a excepción del FC Barcelona de la 2012/13 que solo disponía de 8. Solo el mencionado Atlético de la 1995/96 lo hizo con menos. El único nuevo campeón fue aquel 'Súper Dépor' de la 1999/00, que con 15 extranjeros (16 con Donato) logró la primera liga de su historia, gracias en gran parte a nombres de la talla de Songo'o, Naybet, Donato, Mauro Silva, Flavio Conceiçao, Djalminha, Pauleta o Makaay.
 
En la Serie A el contraste alcanza sus cotas más altas. El AC Milan de la 1995/96 contaba con 6 futbolistas no italianos, el conjuntorossonero que volvió a levantar el Scudetto en la 1998/99 ya contaba con 14. A partir de entonces los ganadores superaban la decena de extranjeros en sus filas y la tendencia fue aumentando hasta la exageración. El Inter de Milan de Roberto Mancini y José Mourinho se hizo con cinco campeonatos consecutivos (2004-2009). Durante ese exitoso periplo, los nerazzurri albergaron en sus filas entre 24 y 27 jugadores de fuera de Italia. Es realmente llamativo el hecho de que en la selección italiana campeona del Mundial de 2006 solo figurara un interista, Marco Materazzi.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En la Premier League a raíz del comienzo del siglo XXI los campeones ligueros siempre han tenido decena y media de extranjeros, contando con que los de Escocia, Irlanda del Norte y Gales no entran en ese saco. Destaca especialmente el Arsenal de la 2003/04, con hasta 28 futbolistas de fuera del Reino Unido, o los casos del Chelsea y el Manchester City. Hacía décadas que ambos no conseguían una liga y para volver a la primera línea necesitaron la ayuda de más de una veintena de extranjeros. Al igual que pasó con el 'Súper Dépor', la gran sorpresa del campeonato logrado por el Leicester City vino respaldada por 15 forasteros, con el danés Kasper Schmeichel, el francés N’Golo Kanté, el japonés Shinji Okazaki o el argelino Riyad Mahrez (MVP de la temporada) como algunas de sus mejores bazas.
 
En la Bundesliga el recorrido ha sido similar al de Inglaterra aunque algo más leve en cuanto a números. No obstante, el único estreno como triunfador absoluto de la liga fue el VfL Wolfsburg en la 2008/09. Los lobos verdes tuvieron la plantilla más internacional de la historia de la liga germana con hasta 23 extranjeros. Apenas había futbolistas teutones reseñables en un equipo basado en los Benaglio, Zaccardo, Barzagli, Josué, Misimovic, Dzeko o Grafite. El caso de Francia es el más diferenciado. Es cierto que, como decíamos, los jugadores de las antiguas colonias francesas se consideran nacionales. Aun así, la Ligue 1 ha sido testigo de dos dinastías de equipos alimentados mayormente de extranjeros, como fue el Olympique de Lyon de las siete ligas consecutivas o el reciente y multimillonario PSG. Son para elogiar las gloriosas campañas de Auxerre (1995/96) y Montpellier (2011/12), que levantaron su primera liga con solo 4 y 5 extranjeros respectivamente.
 
En resumen, la globalización es un hecho y el mundo del fútbol no es una excepción. Kempes, Hugo Sánchez, Bebeto, Romario,Zamorano, Platini, Maradona, Van Basten, Suker, Mijatovic, Rivaldo, Shevchenko, Zidane, Figo, Nedved, Crespo, Ronaldo,Vieira, Kaká, Deco, Ronaldinho, Eto'o, Van Nistelrooy, Ibrahimovic, Henry, Drogba, Tévez, Agüero, Lewandowski, Ribéry, Cristiano Ronaldo, Messi, Neymar, Luis Suárez… ¿les suena alguno de estos nombres? Todos han triunfado fuera de sus países. El atractivo que consiguen los clubes importando jugadores es mucho mayor para las televisiones y los patrocinadores que si solo se valieran de sus canteras. Es por ello que incorporar grandes estrellas extranjeras suele ser sinónimo de éxito y competitividad. Pero muchos de los equipos que no pueden seguir este ritmo de fichajes acaban cayendo en la mediocridad, provocando muchas veces que veamos siempre a los mismos en la zona alta de las grandes ligas. La FIFA ya intentó evitar esto, pero no le dejaron.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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